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La localidad recibe el verano y una época en la que, sin duda, las actividades culturales marcan la agenda de los cuellaranos. Sin embargo, el coronavirus ha cambiado la perspectiva y las condiciones, hecho al que el Ayuntamiento y las asociaciones han tenido que reaccionar. La concejal de Cultura y Turismo, Maite Sánchez, explicó cuál es la situación que llega con el verano. En primer lugar comentó la posición en la que se encuentra el Ayuntamiento de Cuéllar, que es de la opinión de “seguir realizando actividades, de otra manera, por la amenaza del coronavirus que sigue aquí, pero nuestra vida  debe continuar y es fundamental la cultura y alimentarla”, comenta. En este sentido, están trabajando con artistas de todos los ámbitos para paliar el golpe, “que no solo ha venido al comercio, sino también a todas las personas que se dedican al mundo de las artes plásticas y las artes escénicas”. Recuerda que hay muchas  actividades y eventos que han tenido que suspenderse: desde la Semana Santa hasta el concierto de los Celtas Cortos que tendría lugar ahora en San Juan, pasando por la Feria de la Juventud, El Chocolate, y lo que tendría lugar en el futuro más próximo, como el festival Así Cantan Las Corales, el Festival Nacional de Jota, Sponsalia -para lo que trabajaban en una renovación-. La concejal asegura que han estado trabajando estos meses en una programación divertida, variada, inclusiva y accesible para la gente con capacidades diferentes. Para ello, los espacios se abren, y además del Castillo y su Patio de Armas, este año se abren diversos lugares “que muchos cuellaranos van a descubrir este verano”. Algunos de ellos son el atrio de la iglesia de San Esteban, la Capilla de Niñas Huérfanas, el patio del Estudio de Gramática o el patio del Ayuntamiento; “estos espacios enseñan la riqueza patrimonial que tiene Cuéllar”, añade la villa.

Sánchez explica que desde el área se han planteado el verano con “microeventos” con un aforo muy reducido y limitado, de 30 personas que podrán disfrutar de diversos espectáculos a la vez en varios puntos de la localidad, de forma rotativa. Esta será la dinámica, pero también se plantean conciertos en lugares más amplios, como el propio Castillo o San Francisco.

No obstante, la edil hace hincapié en que es necesario un “cambio de chip” en el consumo de cultura, unos cambios que llegan en forma de normas. Habrá que llegar con tiempo suficiente al espectáculo pues una vez comience, se cerrarán las puertas. Habrá distancias de seguridad marcadas, muy claras, a la hora de sentarse; se agrupará al público por familias, así que a la hora de reservas se hará de este modo. Igualmente, recomiendan la reserva, “intentar no llegar a última hora”. Habrá una normativa higiénica muy estricta, tanto para trabajadores del Ayuntamiento como para los asistentes: una desinfección constante, mascarillas y evitando contactos.

Otra de las costumbres a modular y que la edil destacó es que este año no habrá revista de programación veraniega. “Es un verano de gran inestabilidad y no podemos programar cosas que puede que luego no existan, así que la programación se llevará a cabo cada quince días, y además la normativa es estricta respecto al papel”, especificó Sánchez. Por ello, en los paneles que están por las calles se van a colgar los calendarios: “la gente tendrá que acercarse a ver qué hay ese día, tenemos que acostumbrarnos a acercarnos a la cultura, y que no siempre tiene que llegarnos al buzón, eso es importantísimo, habituarse a pasar cada quince día y ver las posibilidades”, comentó. La cultura veraniega arrancará con Festeamus y seguirá con las rutas de turismo teatralizado por las calles, y continuará con cine en la Plaza de Toros, cuentacuentos, Noches del Mudéjar en diferentes espacios, eventos en el patio de la Villa, un Festival de Blues y Jazz y, en colaboración con el área de deportes y medioambiente, marchas y rutas dominicales.

“Este va a ser un verano muy completo culturalmente hablando, y esperamos que la gente participe de las propuestas que vamos a realizar; creemos que el espectáculo debe continuar, así que vamos adelante”, concluyó la edil, que a pesar de las dificultades que presenta esta nueva normalidad, asegura que ir programando cada quince días deja más espacio a la programación y a valorar alternativas. Esperan que la población se habitúe pronto a la normativa que solo pretende velar por la seguridad sin renunciar a ningún tipo de ocio cultural, tan necesario después de una dura etapa de confinamiento.