Médicos rurales alertan de las carencias en la Atención Primaria

Las doctoras Manrique y de la Infanta aseguran que para estabilizar cualquier contagio y evitar su expansión resulta clave el primer eslabón en la relación entre el paciente y el sistema sanitario

Con la llegada del verano la provincia de Segovia ha multiplicado la presencia de población en sus pueblos. En algunos casos se llega a quintuplicar el censo invernal. Pero por el contrario el sistema sanitario de Atención Primaria no sólo no cuenta con más personal, sino que se reduce, ya que la Consejería de Sanidad insta a los médicos a coger vacaciones en este período.

A esta situación se suma este año la situación de la Covid. “Para terminar de complicar el puzle sanitario, la pandemia motivó la recomendación de cerrar muchos de los consultorios médicos rurales, para concentrar la presencia médica en Centros de Salud y algunos consultorios, que se muestran mejor dotados y equipados”, señalan dos doctoras que forman parte de la Directiva del Colegio de Médicos, Concepción Manrique y Marina de la Infanta.

“Como está demostrando la experiencia reciente, la Atención Primaria es clave para lograr estabilizar cualquier foco de contagio y evitar la llegada de una nueva oleada masiva de casos. El aumento de vecinos choca con unas infraestructuras que no están ideadas para atender picos tan elevados y concentrados de servicio, así como para resolver el problema de la orientación de pacientes en dos circuitos, permitiendo siempre uno limpio de covid-19, tal y como exigen los protocolos de este coronavirus”.

Una de las claves es la ausencia de profesionales, cuyo origen en buena medida está en el poco atractivo que encuentran los médicos jóvenes en el mundo rural, debido a la falta de estímulos laborales para desempeñar sus funciones en centros alejados de las grandes y tecnológicas urbes. “De los MIR que han estado en Segovia, menos de la mitad se han quedado en Castilla y León, ya que la mayoría se van a otras comunidades”, reflexiona Concepción Manrique, médica de Atención Primaria en el Centro de Salud de Carbonero y secretaria del Colegio de Médicos. En su opinión, en la política sanitaria se da una paradoja que no responde a la realidad demográfica de esta época, pues “en verano se potencian las sustituciones en el medio urbano, que está menos necesitado porque la gente se va de la capital a los pueblos, pero es en ese medio urbano donde se potencian las sustituciones y no en los pueblos, que son los que acumulan más gente y grupos más envejecidos, con barreras como la actual atención telefónica”, explica Manrique, quien vaticina que la falta de personal llevará a que en determinados días “se tenga que cerrar el Centro y dejar sólo las urgencias, por falta de personal” estas semanas de calor.

Palabras y reflexiones que llegan del día a día de una doctora que realiza su labor en contacto habitual con unos vecinos a los que ve, conoce y sigue en su evolución y tratamientos. Una trayectoria que comparte Marina de la Infanta, vicepresidenta del Colegio de Médicos y que desempeña su función en la Atención Primaria y en mismo Centro de Carbonero. Percibe un problema larvado de los últimos años, con condicionantes agravados en 2020: “Todos los veranos estamos con los recursos limitados, pero además este año nos encontramos con consultorios cerrados, por lo que no podemos pasar las consultas de forma regular. La atención es mayoritariamente telefónica y eso complica la labor a todos, a los pacientes y a nosotros, porque nos gusta desempeñar nuestro trabajo de forma presencial y no contamos con gente ni tiempo suficiente para llevar la mejor labor”, relata.

El filtro telefónico sería una buena herramienta siempre y cuando se dispusiera del número de profesionales adecuado, así como con los medios físicos y telemáticos que se requieren para dar un servicio correcto porque “no tratamos con consumidores, ni con clientes, ni siquiera con pacientes, pues nuestro trato es hacia personas, con nombres, apellidos e historias detrás”, insisten desde la profesión.

Son conscientes de las dificultades para dar soluciones óptimas en poco tiempo a realidades complejas, por lo que no buscan culpables, sino que hacen un llamamiento a la responsabilidad y a la empatía, para tratar de buscar posturas en común. “Porque cuando una persona se cansa de llamar para pedir cita previa y no le cogen el teléfono o no le resuelven la duda, al final, o llaman al teléfono de la Centro o se presentan allí y no puedes decir nada, porque lo hacen porque ya están hartos de no recibir respuestas”, relata Manrique. “Si hay que ver al paciente, el teléfono no siempre ayuda, porque hay que contactar con el paciente, llamando varias veces, que te coja el teléfono y citarle con hora y orden para no hacer coincidir gente en los centros”, explica la doctora, recordando que ahora los pacientes están esperando a menudo en el exterior, pero, “cuando sea invierno, no sé cómo lo vamos a hacer”.

Recuerdan que Segovia tiene 344 médicos por 100.000 habitantes, la ratio más baja de Castilla y León, lo que resultad difícilmente sostenible y dificulta dar un servicio adecuado, sobre todo en estas épocas del año.