Rulo, junto a su amigo de la infancia, Fito, y el batería del grupo. / E.R.
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El pasado día 5 de septiembre se puso el punto y final a ‘Los Veranos del Pidal’, una iniciativa lanzada desde la concejalía de Cultura de El Espinar en colaboración directa con la dirección del Teatro local. Dos semanas después del último espectáculo y con una visión global de lo que ha supuesto esta novedosa iniciativa Myriam del Pozo, concejala de Cultura, y José Luis Ramírez, desde la dirección del Auditorio, desvelan el resultado y los entresijos de un proyecto “muy satisfactorio” para ambos.

“Estamos muy contentos con el resultado. La acogida del público ha sido buenísima y aunque tuvimos nuestras dudas al principio por si la gente tenía miedo, una vez que se fue conociendo que las instalaciones eran seguras y estaban totalmente controladas fue creciendo la confianza y en todo momento se respiraba comodidad y bienestar. Ha sido genial poder disfrutar de ocio a través de la cultura en un entorno tan seguro y agradable. En total han pasado más de 3.000 espectadores y la recaudación ha superado los 30.000 euros”, explica Ramírez.

Con esta recaudación la organización ha recuperado el 50% de la inversión. “Esto significa que, por muy poco, hemos podido ofrecer un servicio de mucha calidad y utilidad. Las inversiones en Cultura son de las que revierten de manera directa a la ciudadanía”, explican desde el Ayuntamiento. En cuanto a las normas de seguridad distancias sociales y aforo, la situación ha estado en todo momento. “Siempre estuvimos dentro de la norma más restrictiva porque así lo diseñamos. El diseño surgió en un escenario muy temprano, cuando los aforos estaban muy limitados, y así lo hemos querido mantener incluso en los momentos en los que la norma se hizo más permisiva. El aforo teórico de la sala en condiciones normales y según los servicios municipales de urbanismo habría sido de 530 personas. Nosotros marcamos el techo máximo en 265 y ese fue nuestro aforo para todo el ciclo”, recuerdan.

Pero lo que evidencia de verdad que el proyecto ha sido un éxito es la cantidad de veces que se colgó el cartel de “no hay billetes” o se rozó el 100% del aforo. “Nos quedamos sin billetes para venta en taquilla con Rulo, J.J. Vaquero y una par de títulos de cine. Otros como Demarco Flamenco, Onward o Zapatos rojos rondaron el 100% de ocupación permitida aunque no colgaran el cartel de ‘sold out’ durante la preventa. Podríamos decir que casi la mitad de los espectáculos estuvieron llenos y la ocupación total, como media, ha sido superior al 60%”, explican una vez que los datos de entradas han sido analizados.

Prueba de que la seguridad de los espectadores fue fundamental es el plan de seguridad elaborado por el Ayuntamiento y que se cumplió a raja tabla. “Teníamos un plan de seguridad específico y un protocolo de actuación muy bien definido. Mascarilla obligatoria en todo momento, prohibición de fumar, facilitación de gel higiénico, tránsitos controlados por personal de sala, distanciamiento garantizado entre núcleos familiares, limpieza extrema y refuerzo del personal de acomodación y acceso, contando incluso con la colaboración de Protección Civil en los eventos con más espectadores, que recordaban al público las medidas y controlaban las inmediaciones del acceso. En general, el público de ‘Los Veranos del Pidal’ ha dado buen ejemplo de como se puede ejercer la cultura con cero riesgos”, aseguran.

La valoración de los artistas de la organización también ha sido muy bien valorada. “Todos han coincidido sorprendiéndose por la idea y el montaje. Los medios técnicos eran de mucha calidad, el equipo humano ha sido atento, profesional y respetuoso con la situación y en líneas generales, todos salían encantados. Este verano era difícil poder subirse a un escenario y la cooperación de todos los artistas, sin excepción, ha sido total, empatizando con la situación y la iniciativa al máximo. A todos les encantó la propuesta”, señalan.

Una vez terminado el ciclo de verano la dirección del auditorio ya se encuentra inmersa en la que será la programación para el otoño. “En unos días presentaremos la programación de otoño y hemos querido apostar fuerte por el teatro. La situación de la crisis se complica y por eso arrancaremos a finales de octubre con la esperanza de que todo se estabilice y mejore. Las condiciones serán las que se puedan, prestando principal atención a las instrucciones de las autoridad sanitarias. Queremos mantener una oferta cultural estable, de calidad y no mermar la oferta, pero sobre todo queremos hacerlo desde la máxima seguridad”, concluyen.