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Mariano María, junto a la maqueta del edificio Consistorial de Zarzuela del Monte. /A.P.

Es Mariano María, un hombre franco, sincero. De esas personas de la tierra que a base de trabajo y humildad fraguaron su futuro y un carácter de por vida que admirar. Nació en Zarzuela del Monte hace 83 años. Y actualmente reside en la localidad vecina de Monterrubio.

Mariano no lo niega y lo reafirma. “Soy un hombre más de campo que las amapolas”. Y es en esa transición de la agricultura, sobre la que se fue sucediendo su esfuerzo, conociendo y trabajando la tierra, con mulas, bueyes, burros, caballos, hasta la llegada del tractor y la maquinaria. Una cosa siempre tuvo clara el protagonista, que se define como agricultor y ganadero. “Siempre a lo largo de mi vida me he ido fijando en quien trabajaba bien”, y en torno a esa premisa de humildad y de escasa soberbia, fue progresando en sus labores como labrador, trabajando duro hasta su jubilación, “porque en nuestro oficio siempre hemos tenido que vender por lo que nos dan, y comprar por lo que nos piden”, repite.

Una actividad marcó su rumbo a raíz de la jubilación: La ebanistería, y más exactamente el arte de modelar muchos de esos elementos sobre los que trabajó en su etapa laboral y otros marcados por su ingenio. “Desde que estoy jubilado ha sido cuando he empezado a hacer manualidades en madera, antes no tenía tiempo. Me sirve de entretenimiento”.

De la minuciosidad de sus manos, han salido decenas de piezas de madera en forma de maqueta, desde todo tipo de arados y aperos de la agricultura (rastrillo, pala, yunque, carros, fanegas, etc), hasta otros más singulares, como puertas de garajes, figuración de fachadas o compuertas para cuadros eléctricos, así como tampoco podían faltar entre sus habilidades símbolos arquitectónicos tan representativos y segovianos, como la Casa de los Picos o el Acueducto. La mayoría de estos trabajos “han sido elaborados en madera de pino, salvo la Casa de los Picos, que la he realizado en madera de fresno”, reconoce. Para perfilar los distintos detalles, “utilizo la escofina, la lima, la lija, el cepillo de carpintería, la azuela, y en algunos casos la navaja, y si hubiera dispuesto de fragua, les hubiera añadido algún elemento más metálico”, enumera a la vez que repite, que todo lo hace, “porque me gusta y estoy entretenido”.

La mayor parte de sus trabajos los tiene colocados en estanterías en su amplio garaje, “y decenas de ellos ya han salido de aquí, en forma de regalo a muchas personas, sobre todo aperos y acueductos”, apunta. Hasta ahora el Acueducto siempre lo ha hecho sobre maqueta, pero su ilusión sería elaborarlo en pieza libre, para lo que no oculta su deseo de que alguien se lo pida y le motive a dar el paso, si la pieza fuera para algún lugar representativo. Mariano María explica que nunca ha expuesto sus piezas, solo algunas de ellas han salido de su garaje, para exponerlas una vez en la Residencia de Quitapesares, donde trabaja un familiar.

La edad no es impedimento para seguir siendo un manitas, a la vez que Mariano, como curiosidad, recuerda en la conversación que es quinto del Rey emérito Don Juan Carlos. El último trabajo en mostrar a sus convecinos y amigos ha sido la maqueta del Ayuntamiento de su pueblo, Zarzuela del Monte. De ello las redes sociales ya se han dado buena cuenta, obteniendo un gran reconocimiento. Y como vive en Monterrubio, pues no iba a ser menos su compromiso con sus vecinos, “y próximamente voy a hacer el Ayuntamiento y el chiringuito”.

Otra de sus polifacéticas facetas es la música. “Y es que yo he nacido para la música y la carpintería más que para la agricultura, pero a lo largo de mi vida, éste ha sido mi verdadero trabajo”, vuelve a insistir. De ese espíritu machotero –gentilicio de Zarzuela–, y esas dotes creativas no hace mucho brotó su ingenio grabando un disco con una pieza musical titulada: Pasodoble a Segovia, cuya letra y música salieron de él.

Un alegre pasodoble para el que contó con la colaboración de prestigiosos músicos y en el que las dotes y acordes de Mariano, brindaron toda una pieza de ritmo y alegría para quien quiera seguir sus pasos.