Iglesia de la Asunción de Marazuela. / JoSé Antonio Santos
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A 25 km de Segovia, en plena Campiña Segoviana, se encuentra la pequeña localidad de Marazuela, perteneciente al Partido Judicial de Santa María la Real de Nieva. Tiene 57 habitantes censados aunque en verano el municipio aumenta su población y hoy, a mediados del mes de julio, ya cuenta con 180 personas en su término municipal.

Marazuela no siempre fue así. Tiempo atrás era una población con mayor número de habitantes e importancia. Este pequeño pueblo ya existía en el año 1247, cuando en los documentos de la época de la catedral de Segovia, aparecía con el nombre de Maraçuela. En el año 1290, en cambio, su nombre era Maraçuela del Campo. En el siglo XVI, en el censo de la Corona de Castilla, se indica que en Marazuela vivían “120 vecinos y un clérigo”. En el siglo XIX, el Diccionario de Pascual Madoz, relata que vivían allí “224 almas, de las que en invierno, 20 se dedicaban a hilar y cardar lana”. Pero, en el siglo XX, como seguro ya imaginan, el número de vecinos fue cayendo de modo permanente. Marazuela tiene dos despoblados: San Cristóbal y Santiago, que, al igual que Marazuela, pertenecían al Sexmo de la Trinidad de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia.

Lo que es seguro es que nos encontramos ante un pueblo cuya forma de vida siempre ha estado muy unida a la agricultura y a la ganadería, en algunos casos como actividad principal y en otros como segunda actividad. También nos encontramos con algunos vecinos que, sin renunciar a la tranquilidad de vivir en un pequeño pueblo como este, se trasladan diariamente a Segovia para trabajar o, como es muy común en estos tiempos, vecinos que viven de sus pensiones.

En este año 2020, el alcalde cuenta que “los pocos habitantes que estamos en activo, porque la mayoría de los habitantes están jubilados, nos dedicamos a la agricultura y a la ganadería” y añade que la localidad cuenta con una población flotante, de fines de semana y tiempo de vacaciones, importante. En estos periodos, principalmente durante el mes de agosto, la población aumenta hasta los 350 vecinos, o más.

Patrimonio

En el patrimonio arquitectónico de la localidad destacan la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita del Santo Cristo del Humilladero. También es importante resaltar que algunas de sus casas conservan los ladrillos típicos de las construcciones de la zona, con portadas y alfiz, la moldura rectangular que enmarca un arco o el vano de una puerta. Se sabe que en el siglo XVI, en esta localidad, existió un hospital.

En la plaza de Mazazuela, en su centro, se observa una fuente de zanca, un sistema hidráulico que permitía extraer agua. También en la plaza nos encontramos con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Esta iglesia, de estilo gótico, fue construida en el año 1538 por Diego Cubillas y muestra en su lado norte una torre de tres cuerpos, cubierta con un chapitel realizado en pizarra. La iglesia tiene tres naves, separadas por columnas y su cabecera de base cuadrada es la parte más antigua. La capilla mayor se cubre con una bóveda de crucería.

En el interior destaca su retablo mayor, también de estilo barroco, presidido por una imagen de la Virgen de la Asunción. El retablo también muestra la imagen del Santo Cristo que, al igual que la de la Virgen, son obra del entallador Eugenio de la Cruz.

Un poco antes de entrar en el pueblo se encuentra la ermita del Santo Cristo del Humilladero, junto al cementerio, en la que reposan los restos de quienes fueron los Marqueses de Lozoya, dato que aporta Julio Michel Angulo en su libro sobre las ermitas de Segovia. En su parte exterior la ermita destaca por su espadaña.

En cuanto a la imagen del Cristo del Humilladero, esta talla fue restaurada en el año 2018, en el taller de Ainhoa Muñoz. En los trabajos de restauración se retiraron tres capas de pintura hasta llegar a la pintura original. Con estos trabajos se devolvió la belleza a un Cristo que pretende mostrar la imagen de Jesucristo, crucificado pero vivo, con la que el autor quería reflejar el dolor de la Pasión.

Los trabajos consolidaron elementos como un brazo y algunos dedos de los pies. Durante su fiesta, la imagen recorre cada año en procesión la distancia que separa la iglesia parroquial y la ermita. Esta restauración fue sufragada gracias a los donativos de los vecinos de Marazuela.

Entre los diferentes elementos característicos del patrimonio de Marazuela, se encuentra la placa que rinde homenaje a los hermanos Juan y Demetrio de Andrés, los “Mártires de la Ventilla”, dos vecinos ilustres de la localidad.

Estos dos vecinos de Marazuela eran profesores, creyentes, que ayudaron a crear la primera escuela católica del barrio de la Ventilla, en la zona más modesta de Madrid. Tras la llegada de la Segunda República y el estallido de la Guerra Civil, las tensiones entre los miembros de Acción Católica y ciertos grupos extremistas antirreligiosos, fueron creciendo. Fueron acusados de ser simpatizantes del bando franquista y fusilados muy cerca del lugar que hoy ocupa el Hospital La Paz. En el lugar que se encontraba su escuela, en el Barrio de Chamartín actualmente, hay una calle que lleva su nombre.

Fiestas

Las principales fiestas del municipio son San José, en marzo; San Isidro Labrador, en mayo y Nuestra Señora de la Asunción, que se ha convertido en su fiesta grande al celebrarse cuando la localidad cuenta con un número más elevado de población, en el mes de agosto.

Las fiestas en Marazuela, se celebran siguiendo un guión muy tradicional. En el caso de la fiesta de San José, la organización corresponde a la Cofradía del Santo y los vecinos celebran cada invierno la tradicional matanza del cerdo para ayudar a los jóvenes a mantener sus costumbres.

Marazuela hoy

El alcalde de la localidad desde las últimas elecciones municipales de 2019 es Javier Calle Sánchez (PSOE), quien comenta que, entre las actuaciones previstas para los próximos meses, se encuentra el cambio de la iluminación pública a lámparas leds para reducir el consumo. El alcalde también comenta que abordarán el asfaltado de algunas calles principales que aún son de tierra y, como “lo mejor que tiene Marazuela son sus 7 niños pequeños, algo que llevaba sin pasar desde hace mucho tiempo”, desde el Ayuntamiento, pretenden arreglar una zona del pueblo para instalar un área recreativa donde los niños puedan jugar.

Javier Calle, alcalde de la localidad, recuerda que en los últimos años, tras importantes inversiones, se ha realizado el cambio de las redes de agua, que ya está casi concluido, “queda un tramo de nada”. Además, añade el alcalde, “hemos sido capaces de meter un descalcificador y un grupo de presión. Ahora toca saltar a la iluminación pública”.

Dónde dormir

Existe una casa rural en Marazuela cuyo nombre es “La Alameda” y su capacidad es de 23 personas. La casa rural La Alameda cuenta con jardín, barbacoa y chimenea. También dispone de acceso a internet y una de las habitaciones es triple y tiene cuarto de baño completo con ducha de hidromasaje.

Esta casa rural tiene 23 plazas. Su decoración responde a un estilo rústico, cargada de detalles y muy acogedora. Por su estilo y capacidad, acuden a ella, principalmente, grupos de amigos y familias completas para disfrutar de la tranquilidad de la zona, lo que hace que este establecimiento funcione muy bien, y esté activo todo el año.

Lo que no encontramos en el pueblo es restaurante. En su lugar, Marazuela dispone de un tele-club que se gestiona a través de la asociación cultural. Este establecimiento funciona los fines de semana, días festivos y en los periodos vacacionales como Semana Santa o verano.

La receta

Quien regenta la casa rural, Rocío, es la encargada de enviarnos una propuesta para practicar ante los fogones, un postre o desayuno muy tradicional en toda la provincia pero, sobre todo en Marazuela: La torta de chicharrones, un bollo propio de la matanza.

La torta o bollo de chicharrones es un dulce típico de las provincias de Ávila, Valladolid y Segovia, así como de Extremadura. La receta que aporta Rocío desde Marazuela es muy antigua, es una receta que preparaba habitualmente una tía del padre de Rocío llamada Angelines, cuando en el pueblo había panadería.

Ingredientes
: Masa de pan, chicharrones, anises, azúcar, sal, chorrito de anís, canela y manteca.

Modo de prepararlo: Se mezclan todos los ingredientes y se amasan muy bien para que queden perfectamente unidos. Se unta muy bien con aceite, una de las latas típicas que se utilizan para hacer estas tortas y después, se pone en ella la mezcla ya amasada. Se espolvorea con azúcar y se mete en el horno precalentado a 200 grados durante 30 minutos.

Rocío, quien ha sido mamá recientemente y ya era madre de otros dos hijos, considera que la vida en Marazuela es ideal cuando hay niños. En el apartado de “las cosas que echa de menos”, Rocío resalta que le falta “el tema del médico, que ahora nos hemos quedado sin ello. Los pueblos, tanto pequeños como grandes, deben tener un médico una o dos veces a la semana, para poder acudir a él”.

También, en el apartado de carencias, para Rocío, sería conveniente que mejorara el transporte público “ahora los niños son pequeños pero, en unos años, querrán juntarse con otros jóvenes en algún pueblo más grande y hoy todo se debe resolver con vehículos particulares”.