Autoridades, cortadores y miembros del CIT, en El Espinar. / Guillermo Herrero
Autoridades, cortadores y miembros del CIT, en El Espinar. / Guillermo Herrero

Con solamente ocho años, Unai Valverde ya sabe cual es su deporte preferido. Él quiere ser de mayor cortador de troncos. Como suele ocurrir, algo de culpa tiene el ambiente familiar. “Me veía a mí entrenar y se fue aficionando”, dice el consumado cortador de troncos Emilio García, quien aunque no se considera un gabarrero, sí reconoce que él también aprendió ese trabajo en casa, cuando de pequeño veía a sus mayores subir al monte a por leña. Así que, ¿cómo no querer pasar ahora el testigo a Unai?. Debido a su corta edad, a Unai hubo primero que comprarle unas protecciones metálicas, para evitar que sus piernas y pies sufran cortes por un desorientado golpe de hacha. Empezó luego el chico a entrenar con un palo, sin el filo del hacha. Ahora ya utiliza el hacha. Y su preparador le augura, “si sigue así”, un brillante futuro, pues se desenvuelve con notable soltura.

Unai, junto con el resto de alumnos de la recientemente creada Escuela de Cortadores —cerca de 20—, es “una semilla sembrada para el futuro”. Así se dijo ayer, en el pregón de la vigésima edición de la ‘Fiesta de los Gabarreros’, leído precisamente por varios miembros de las dos asociaciones de cortadores de troncos existentes.
En el pregón se quiso subrayar que la corta de troncos es “la expresión festiva” del oficio de gabarrero, cuyos integrantes lograron hacer del trabajo un deporte, y con notable éxito, como reflejan los triunfos de Servando Fernández Reverte, Juan Hoyuelos de las Eras o Benedicto Muñoz a comienzos de la década de los años 50.

No quisieron los cortadores -pregoneros olvidarse de la siguiente cadena del eslabón, citando a otros cortadores como Geñete Muñoz García, Mariano de Benito, Juan Francisco ‘Ico el de la perrera’, Paco Arribas, José Luis Callero o Tomasín García. Y advirtieron los pregoneros de su deseo de “volver a vernos aquí en 2038, dentro de otros 20 años, cuando la Fiesta de los Gabarreros cumpla 40”. “Mientras haya cortadores de troncos, habrá fiesta gabarrera”, avisaron, antes de lanzar los oportunos vivas a la gabarrería y al corte de leña.

Por desgracia, ayer pocos respondieron a los pregoneros. En una mañana lluviosa, escaso público se congregó en la Plaza de Castilla de San Rafael en el que debía ser el acto principal de la jornada. Se suspendieron la exhibición de carga de leña y la de corta.

Eso sí, el tiempo sí permitió inaugurar a la entrada de la casa forestal ‘Cerrillos Redondos’ la colocación de una vieja sierra, una galera, donada al municipio por los hermanos Gonzalo y Benigno Martín Moral. “¡La cantidad de pinos que habrá cortado esta galera!”, exclamaba Benigno, quien echaba la vista atrás y revelaba que tal sierra fue adquirida por su familia en 1957 a una antigua serrería, por lo que no descartaba que la máquina tenga “cerca de cien años”.

La alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, quiso agradecer la donación, recalcando que “no es al Ayuntamiento, sino a los vecinos”, y añadiendo que permitirá a las nuevas generaciones ayudar a conocer las ocupaciones de sus antepasados. En el mismo sentido, felicitó a los pregoneros por su pregón, pero principalmente por su labor para mantener las tradiciones espinariegas y pasar el relevo, gracias a la Escuela de Cortadores, a los jóvenes y niños.

La lluvia chafó la mañana de ayer en San Rafael, pero desde el Centro de Iniciativas Turísticas de El Espinar lo encajaban bien. Y su presidente, Juan Andrés Saiz Lobo, insistía en que, al ser la mayor parte de las actividades programadas bajo techo, no se suspenderían.

Hoy, jornada central de la fiesta. El foco será en la Plaza de la Constitución de El Espinar, a partir de mediodía. Si el tiempo no lo impide.