Valles de Fuentidueña.

En los Valles de Fuentidueña, un pequeño pueblo situado a 70 kilómetros de la capital, perteneciente a la parte de Segovia despoblada y profunda, y limítrofe con Valladolid y Burgos, ha sucedido un pequeño milagro.

La población contaba con ocho residentes permanentes debido a estos tiempos, pero esta se ha incrementado y prácticamente se ha doblado hasta llegar a las 14 personas. Desde que empezó el programa de aulas sociales de la Diputación de Segovia, los habitantes del pueblo nunca habían tenido ningún tipo de actividad hasta este año, en el que por una iniciativa particular, y con ayuda de personas como Tamara de Aebia , Carlos Ceas de Cantalejo, Cristina de Diputación de Segovia, y a Viti se pudo llevar a cabo.

Los inicios no fueron nada fáciles, porque en primer lugar no se contaba con un local en el pueblo donde albergara la totalidad de su gente, gracias al Obispado de Segovia y al sacerdote don Casimiro, se pudo habilitar la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena.

En segundo término, se carecía de equipamiento mesas y sillas, pero estas fueron cedidas por la empresa de piraguas Bocanada.

A todos ellos, infinitas gracias. Poniendo cada uno un granito de arena, se puede dar un servicio a un pueblo olvidado, uniendo a sus gentes, y demostrando que en estos tiempos de pandemia, nada es imposible.

Texto: Domitilo de la Fuente