Los cuajados y nobles novillos de Escudero de Cortos cayeron en inexpertas manos

Tan sólo Jesús Duque, que cortó una oreja, mostró un aceptable toreo

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El segundo festejo de la feria taurina del Bustar, decepcionante. La novillada picada con utreros de Escudero de Cortos, válida para toreros con sentido estético y técnica más o menos depurada y no apta para mediocridades, porque lo de estos aspirantes a la gloria torera no tiene explicación posible. Hicieron el rídiculo ante unos novillos con buenas hechuras y noblotes, excepto el segundo de la tarde.

DANIEL PALENCIA Vino en sustitución del anunciado Juan Ortega. Eso que perdimos los aficionados, porque Ortega es joven valor que viene acreditando unos conceptos toreros muy notables. Algunos lances de desigual ejecución. Doblones para tratar de fijar la embestida y poca consistencia y gracia torera. Tres pases sueltos sin estirar la planta, vulgares y anodinos. Dubitativo y sin aportar detalles toreros, intentonas baldías y escasos recursos para denotar falta de estilo y personalidad. Una pena. Fue silenciada su labor.

Con el cuarto de la tarde, nueva vulgaridad con el tergal. Se dobla por uno y otro pitón para tratar de torear después con cierto criterio. Mal en redondo y mal al natural. Perfilero y sin sitio, reticente a colocarse en el terreno y distancia precisa, dando imagen de mediocridad y excesivas precauciones. Hacia el final cuajó dos buenos muletazos como único bagaje positivo y vistoso. Fue ovacionado con poca fuerza.

TOMÁS CERQUEIRA El francés repetía actuación segoviana, cuyo precedente tuvo lugar en La Granja de San Ildefonso. Simples capotazos al mal novillo primero de su lote. Complicada la embestida del astado por incierta y descompuesta. Vaya en descargo del galo que por otro lado puso de manifiesta una carencia de recursos técnicos. Trasteo, aliño y algunos conatos de toreo en redondo. Silencio en filas.

Con el quinto novillo del festejo, capotazos imprecisos y quite por chicuelinas de Jesús Duque. Desconfiado, intenta el toreo en redondo fuera de cacho y alargando el brazo en demasía. Pases mediocres sin gracia ni estilo. De pronto, en honor a la verdad, sacó a relucir un buen criterio torero con unos muletazos bien cepncebidos y ejecutados. Lo demás, para olvidar. Mal con la espada también para un significativo silencio.

JESÚS DUQUE El único que puso de manifiesto que quiere ser torero, aunque sin conseguir faenas de relevante impacto. Larga cambiada de rodillas para saludar a su primer antagonista. Dos verónicas, una chicuelina y revolera. Ovación. Toreo con arrogancia, prestancia y voluntad por agradar. Buenos muletazos ligados y con gusto propio y ajeno. Se le ovacionó en diversas fases de su labor muleteril por lo entregado y dispuesto. Apostó por la quietud y los buenos pases con pectorales muy estimables. Mató mal perdiendo la oreja.

Con el segundo novillo de su lote, último del festejo, no se estiró en simulacro de lance a la verónica. Le dio sitio al animal por el pitón derecho, por donde le llevó toreado de manera brillante con clásicos muletazos con imagen y logro técnico. Por el izquierdo no iba y optó por lo conveniente, que era retornar al pitón diestro. Por ese lado repitió las series trazando los pases con plástico resultado consiguiendo lo más torero, casi lo único de la tarde.

El salmantino cuajó buena faena con unas bonitas trincheras al final antes de cobrar una estocada y cortar la única oreja del festejo.