Luis Hernández García. / E.a.
Publicidad

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de El Espinar vivió el pasado martes su día más triste tras el fallecimiento de uno de sus miembros. Luis Hernández García, de 51 años, perdió la vida después de luchar hasta el final, en Valladolid, a donde fue trasladado desde Segovia. Sus restos mortales fueron trasladados posteriormente al Tanatorio San Juan de la Cruz, donde acudieron decenas de amigos y compañeros durante todo el día de ayer.

Una tragedia que ha conmocionado a la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de El Espinar, que quiso despedirse con una carta abierta para uno de sus miembros más queridos. “Un tipo estupendo, un voluntario hasta la médula, entendiendo a la perfección sus cometidos, un profesional de la cabeza a los pies, un entrañable amigo, entregado, simpático donde los haya, y elegante tanto en su trato cordial con los demás, como en su forma de ejercer esta profesión que es el voluntariado”, relata la carta.

“Quiso serlo y lo fue, comenzó aprendiendo y terminó enseñando, y de él hemos aprendido mucho, serenidad, templanza, empuje…”, prosiguen las palabras que sus compañeros han querido dedicarle.

“Tu recuerdo permanecerá siempre entre nosotros, entre tus compañeros, tus amigos, tus vecinos… estarás presente en cada servicio, en cada guardia, en cada retén… seguirás trotando por esos montes con nosotros a los mandos del todoterreno, como lo venías haciendo, señalando este y aquel camino, esta y aquella piedra… esos pájaros… y los otros”, relatan los voluntarios de El Espinar, demostrando el enorme cariño que tienen todos por el tristemente fallecido.

“Te vamos a echar de menos, pero aquí siempre tendrás tu sitio, para ti será por siempre ese ECO 2, que nadie nunca volverá a usar, voluntario de honor y maestro”, afirman en forma de precioso homenaje.

También destacan su “sonrisa, y sus chascarrillos”, así como el característico olor a “cigarros purillos que fumaba”. Pero, sobre todo, “el apoyo tan caluroso y entrañable que nos ofrecías cuando nuestros ánimos no estaban donde debieran”.

Finalmente, los voluntarios de El Espinar se despiden de su compañero, pero no del todo. “No te vamos a decir hasta siempre, porque sigues estando dentro de cada uno de nosotros y estarás así por siempre. Esta agrupación está rota de dolor, pero con la esperanza firme de que, desde allá donde estés, guiarás nuestros pasos por siempre”.
Por último, muestran todo su cariño con su familia y allegados, en un tributo final a un voluntario que ha marcado a mucha gente en El Espinar.