tripones y vaquillas
La fiesta de los ‘Tripudos’ y ‘vaquillas’ se celebra el Domingo Gordo de Carnaval. /G.H.

Los ‘tripudos’ y las ‘vaquillas’ de Arcones, una de las tradiciones del carnaval segoviano, serán incluidos dentro de las denominadas ‘mascaradas’ de Castilla y León, para que sean declaradas Bien de Interés Cultural (BIC). El Grupo Socialista en las Cortes de Castilla y León planteó una proposición no de ley para que se ampliara la lista de ‘mascaradas’ de varias provincias, entre ellas la de Arcones, para su declaración como BIC. La Comisión de Cultura y Turismo aprobó la iniciativa hace unos días.

La propuesta fue presentada, según explican desde el PSOE, debido a que muchas de estas manifestaciones propias del ciclo festivo de invierno (Navidad y Carnaval) y de otras épocas del año habían quedado excluidas por la Consejería de Cultura en su relación para la declaración como BIC. Tras la aprobación de la PNL, la Junta deberá hacer una actualización de la documentación de las ‘mascaradas’ de la comunidad.

Al mismo tiempo, la Junta deberá impulsar la investigación y fomentar la recuperación de las ‘mascaradas’, que en muchas poblaciones se han perdido con el tiempo. A la vez, colaborará con los ayuntamientos, colectivos y asociaciones en la conservación, mantenimiento y defensa de estas manifestaciones tradicionales y festivas.

El portavoz de Cultura y Turismo del Grupo Socialista, José Ignacio Martín Benito, que defendió la propuesta, agradeció el apoyo de la Comisión a esta iniciativa. El procurador se apoyó en la proyección de varias diapositivas para reflejar la riqueza que atesora la comunidad en decenas de ‘mascaradas’ que habían quedado fuera de la relación que publicó el Bocyl el pasado 26 de marzo.

Tradición

Los ‘tripudos’ y las ‘vaquillas’ de Arcones es una tradición que se han encargado de mantener innumerables generales de la localidad segoviana desde, se cree, el siglo XV. Hasta la falda de la Sierra de Guadarrama llegan las ‘vaquillas’, unas estructuras de madera llevadas tradicionalmente por quintos –si bien en los últimos años también participan quintas y otros voluntarios–, cubiertas con ropas antiguas, mantines de manila, sábanas, puntillas y astas en un extremo para darle el toque taurino.

Enfrente, los ‘tripudos’, vestidos con sacos rellenos de paja que les impiden tener agilidad de movimientos y las caras cubiertas mientras tratan de evitar, sin conseguirlo, ser embestidos por las ‘vaquillas’, terminando por los suelos y requiriendo la ayuda de los asistentes, que también se atreven a torear, para volver a ponerse en pie.

El disparo que simboliza la muerte de la ‘vaquilla’ pone fin a la representación, que no a la fiesta. La tradición dicta que ha llegado el momento de beber la ‘sangre’ de la res, bien sea vino, limonada o chocolate caliente.