Equipo de arqueólogos que descubrió el pasado jueves una cabeza esculpida en piedra caliza./E.A.
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J.H. / SEGOVIA

Lo que en un principio se creía que sólo era un yacimiento en cuyo cerro se encontraban los restos, fundamentalmente escorias, de una intensa explotación de cobre de los siglos I antes y después de Cristo, gracias a las investigaciones realizadas a lo largo de los últimos diez años se ha podido comprobar que la explotación de cobre del Cerro de Los Almadenes de Otero de Herreros se inició realmente ya en la Edad del Bronce y pervivió hasta la época de los visigodos e incluso algo más tarde. Esto viene a plantear la pervivencia de la explotación durante unos dos mil años, independientemente de que posiblemente haya momentos de abandono y momentos de máximo laboreo que sucederían, efectivamente en los siglos I a.C y I d.C y los siglos V y VI d.C. La Sociedad Española de Historia de la Arqueología está investigando desde 2009 en el Cerro de los Almadenes, con el apoyo de la Asociación de vecinos de Otero de Herreros, el Ayuntamiento de Otero, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, y de un buen número de arqueólogos e ingenieros, algunos de los cuales se han formado en este yacimiento, así como de diversas empresas colaboradoras y de voluntarios.

Mariano Ayarzagüena, junto a Pilar San Clemente y Santiago Valiente, son los codirectores de las excavaciones del yacimiento en esta undécima campaña, que comenzó esta semana. Entre los hallazgos de esta década de excavaciones, Ayarzagüena destaca la existencia de dos baterías de hornos, datadas entre los siglos V y VI d.C que representan un hallazgo excepcional en la Península Ibérica, del que no se conocen paralelos y que hablan de la intensa explotación que sufrieron las minas en tiempos de los visigodos. El arqueólogo subraya la complejidad técnica de estos hornos. “Sabemos que alcanzaban los 1.200 grados de temperatura, cuando no era nada fácil conseguir esos grados, y van a pasar centenares de años sin saber cómo lograr esa temperatura en un horno. Eran sencillos, pero con un alto poder calorífico, que facilitaban la fundición del cobre”. Ayarzagüena explica que el cobre de Los Almadenes era “un cobre de altísima calidad”, que se expandía por todo el Imperio.

También se ha descubierto en estos años, habiéndose excavado solo un cinco por ciento de un yacimiento de unas 6,4 hectáreas, un lavadero de mineral de cobre a media ladera, cerca de las baterías de hornos, del que tampoco hay similar en la Península Ibérica, pues es el primero conocido.

Otra de las características de este yacimiento es la gran cantidad de pequeñas canalizaciones y vías de agua que se encuentran distribuidas por todo el Cerro, que según los arqueólogos, no pueden ser solo para evitar la entrada de agua en los hornos, sino que su función también consistiría en suministrar agua al lavadero del mineral antes de su fundición, así como para el posterior enfriado y tratamiento del metal una vez finalizado el proceso de reducción.

Por otra parte, en la zona más alta del Cerro se han encontrado indicios de la existencia de lo que no es sino un imponente almacén, con diversas estancias, dispuestas en torno a un patio central y con numerosos parecidos en otros yacimientos romanos. Asimismo se han descubierto una serie de estucados en la pared de gran calidad y cerámicas procedentes de la Galia. Y junto a esa estancia se ha destapado un muro que podría corresponderse con una muralla.

El año pasado fue hallada una escultura romana de una matrona sedente común, depositada en el Museo de Segovia, a la que esta semana se ha unido una cabeza esculpida en piedra caliza, el gran descubrimiento, por el momento, de la actual campaña. En este sentido, Ayarzagüena señala que también se ha descubierto una escalinata que subía al Cerro. “Así, estamos conociendo mejor cómo eran esos lienzos de muro exteriores a la plataforma superior del yacimiento, de más de dos metros de altura. Arriba tenemos no solo la zona vinaria, sino que hay otros elementos constructivos que nos hacen pensar que había mucha más actividad, no solamente minerometalúrgica, sino que había otras actividades”.

Además de seguir excavando e investigando, otro de los objetivos después de una década de trabajos es poner en valor el yacimiento del Cerro de los Almadenes. Para ello, lo primero que se necesita es conseguir la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), solicitada ya hace tres años.

Los expertos consideran fundamental también la protección de la zona para poder seguir investigando. “Sabemos que hay estancias estucadas, pero no debemos excavarlas sin previamente protegerlas de forma conveniente, porque, claro, son paredes que están pintadas, si las levantamos y miramos las paredes, y en cuatro años se han echado a perder, pues no merece la pena”, afirma el codirector del yacimiento, quien añade que “por eso hay que protegerlas, para poder seguir estudiando”.

El Cerro de los Almadenes de Otero de Herreros es una prueba más de la importancia de los establecimientos romanos en la provincia segoviana, que se une a los otros cuatro yacimientos arqueológicos de la provincia, como la ciudad romana de Confloenta, en Duratón; el yacimiento de la Tierra de las Pizarras, en Coca; la Peña del Moro, en Navas de Oro y la villa romana de Santa Lucía en Aguilafuente.

La dama de ‘Los Almadenes’

Sin duda se trata de uno de los principales hallazgos del yacimiento del Cerro de Los Almadenes. El pasado jueves, en la primera semana de excavaciones de la presente campaña en Otero, el equipo encontraba una cabeza esculpida en piedra caliza, que podría corresponderse con la ‘dama de Los Almadenes’, la estatua descubierta el año pasado en el mismo yacimiento (en la imagen). Fue hallada en el área de construcciones romanas altoimperiales de la parte más elevada del Cerro, a un metro del lugar donde se encontró en 2019 la escultura, aunque a mayor profundidad que ésta. La cabeza está esculpida en piedra caliza y por sus características artísticas y morfológicas, podría corresponderse con la estatua, pero hasta que no se lleve a cabo su limpieza y restauración, es aventurarse tanto afirmar como negar que haya alguna vinculación entre ambas piezas. A este respecto, uno de los codirectores del yacimiento, Mariano Ayarzagüena, manifiesta que “cuando hayamos terminado de excavar este año la escalinata, entonces podremos decir si efectivamente si solo hay esa escultura con esa cabeza, que lo más fácil es que se corresponda. El peinado y el tocado de la dama se pueden datar. Si es de principios del siglo I antes de Cristo, entonces podremos asegurar que es única en Castilla y León”. La estatua, por su parte, corresponde a un tipo de matrona sedente, común en los primeros siglos del Imperio Romano. Fue el 24 de julio de 2019 cuando fue hallada entre los restos de construcciones de la parte más elevada del yacimiento. Puede tratarse de una representación de algún tipo de divinidad romana, como Juno o Ceres o bien, un ejemplo que identifica a una mujer de alto rango. La pieza está construida también en piedra caliza y le faltan la cabeza y la base. La parte conservada de la escultura mide entre 70 y 80 centímetros de altura. Ambos hallazgos en su conjunto constituyen una prueba relevante de la importancia que tuvieron las construcciones romanas del Cerro de los Almadenes, a las que se les asignaba un destacado papel oficial, por lo que han indicado los arqueólogos del yacimiento. Ahora toca investigar y analizar ambas piezas para ver si se corresponden y se completa la ‘dama de Los Almadenes’.