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Usuarios y trabajadores de la residencia ‘Los San Pedros’ de San Pedro de Gaíllos.

Al igual que la aldea de Astérix y Obélix, que resistían valientemente a las tropas romanas de César, unas pocas residencias de la provincia, tal vez tan escasas que se puedan contar con los dedos de una mano, han conseguido aguantar ante la embestida de un coronavirus que como mal invitado vino sin avisar y se niega a despedirse. Una de esas pocas es la célebre residencia ‘Los San Pedros’, de San Pedro de Gaíllos, que tras un duro año de pelea ha conseguido resistir con tesón ante el invasor microscópico que tantas penurias ha causado en otros centros de mayores.

Y es que efectivamente esta residencia consiguió ser famosa en toda España de la noche a la mañana, saliendo en todas las cadenas de radio y televisión de ámbito nacional al idear un noticiario alternativo enfocado en el humor cuando precisamente la mayoría de informaciones se centraban en un nuevo coronavirus que provocaba miedo e incertidumbre a propios y extraños.

Aunque dentro de sus instalaciones se ha visto con preocupación todo el periodo pandémico, la residencia puede sentirse orgullosa de poder decir que se ha mantenido como un espacio ‘limpio’ o libre de Covid, además de intentar mantener en la medida de lo posible la normalidad en contraste con la más profunda anormalidad que se vivía fuera de sus muros. Hoy en día la situación es muy distinta, ya que todos, usuarios y empleados, están vacunados y aunque persisten buena parte de las medidas restrictivas no existe la tensión que se vivió en los meses anteriores.

Sheila Gordaliza, directora del centro, señala que parte del éxito de mantener el virus fuera de las instalaciones fue propiciado por la decisión de cerrar el centro el día 11 de marzo ante las malas noticias que se agolpaban, antes del cierre ‘oficial’. “No sabíamos que iba a traer esto, todo era raro, pero hoy puedo decir que fue un acierto”, relata la máxima responsable de ‘Los San Pedros que admite el miedo y la incertidumbre de esas primeras etapas de la pandemia.

Ante estas noticias, la dirección del centro decidió realizar una serie de actividades para contrarrestar el tenso clima, y de ahí nació la idea que a la postre haría famosa a la residencia. “Intentábamos que los abuelos no vieran las trágicas noticias que llegaban, por lo que optamos por la risa y la alegría”, aunque admite que “la procesión iba por dentro” entre unos trabajadores que veían con preocupación una primera ola especialmente devastadora para estos espacios.

Así, crearon un noticiario donde leían titulares enfocados al humor y la chanza, recogidos del conocido medio satírico ‘El Mundo Today’, y con ello llegó la fama que todavía lleva a la residencia a los telediarios nacionales cada cierto tiempo. “Salimos en todos lados. Fue una locura, pero una locura muy divertida” recuerda la directora.

Aunque se acumularon meses de incertidumbre, el virus nunca cruzó sus puertas y la vacuna trajo una tranquilidad que se anhelaba desde hacía mucho tiempo. “El día de la vacunación fue superespecial, muy emocionante”, señala Sheila mientras recuerda como los mayores veían la campaña como “una carta de libertad”, algo que finalmente “no fue” pero que sin duda “les acercó más a la luz del final del túnel”.

Un vecino del pueblo talló las fechas de vacunación en un tocón”, recuerda mientras señala que esos días “quedarán tallados tanto en el tocón como en nuestro corazón”. “Vamos poco a poco, esperamos que en mayo se pueden rebajar las medidas”, añade con esperanza.

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Un vecino talló un tocón para celebrar la llegada de las vacunas. / EL ADELANTADO

Además, Sheila indica que las actividades se han intentado mantener como antes de la pandemia, siempre readaptadas para cumplir con las restricciones. “Nunca se ha encerrado a los usuarios en las habitaciones, han seguido haciendo su vida” mientras mantenían un contacto directo con los familiares para que “estuvieran informados”. Sobre esto último y preguntada por si ha habido conflictos, la directora aclara que no, que en esta residencia las familias “lo han puesto muy fácil” y que en todo momento “han apoyado” las decisiones tomadas. “Tengo las mejores familias del mundo”, declara con orgullo.

Sobre esto, uno de los usuarios, Félix Bravo, indica que “ha costado mucho” no tener contacto directo con familiares y amigos. “Dentro de la residencia hemos estado bien y estamos contentos, somos muchos en la residencia y nos contamos nuestras penas”, relata, a la vez que enumera las diferentes formas que han utilizado para comunicarse con la familia como son las videoconferencias, llamadas telefónicas y las redes sociales.

Por su parte, Luisa Sanz, también usuaria de la residencia, señala que las actividades se han mantenido aunque ella “no ha podido hacerlas” e indica que “no ha sido muy difícil adaptarse” a las medidas aplicadas dentro del centro. Luisa recuerda que este periodo “se ha hecho muy largo” y que echa de menos poder salir a su casa, ubicada en el mismo pueblo.

Esto mismo también desea Florencio Velasco, que señala que “ha estado a gusto pero que le hubiera gustado poder salir”. En su caso, preguntado por el que va a hacer cuando por fin pueda ir a su casa, no duda en admitir que hará “unos boquerones en vinagre” para comérselos, un antojo que felizmente espera poder satisfacer pronto tras meses de espera.

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