Publicidad

 El granadino Gonzalo Cano, el cantalejano Juan Carlos Gómez y el cántabro Mario Hierro se han proclamado campeones del XVI Trofeo de Reyes de Altanería (Troreal), el certamen de cetrería de mayor prestigio en España que se ha celebrado el pasado fin de semana en Cantalejo.

Según ha informado la organización del evento tras su clausura, el vencedor del campeonato ha sido Gonzalo Cano, quien llegó desde Granada con su hembra de halcón híbrido entre gerifalte y peregrino y obtuvo 133,8 puntos en el servicio, una nota que le ha servido de gran ventaja respecto a sus competidores.

En segundo lugar ha quedado el briquero Juan Carlos Gómez, natural de la localidad donde se celebraba el torneo por segunda vez y que compitió con un halcón macho peregrino que puntuó 88,36, mientras que Mario Hierro, de Cantabria, le quedó muy de cerca en la clasificación con los 87,40 puntos alcanzados por su halcón macho híbrido.

El resto de clasificados hasta completar una lista de diez proceden de diversas partes de España como las Islas Baleares, Madrid o Navarra y, a pesar de no haberse subido al podium, han conseguido puntuaciones que serán ponderadas de cara a volver al torneo, que reúne cada dos años a la élite de la cetrería en España.

Durante el campeonato, de viernes a domingo, han participado veinticinco cetreros que, por turnos, han soltado a sus aves para exhibir su destreza a la hora de llevar a cabo “el servicio”, la captura de una paloma al vuelo que se libera en ese momento.
Una vez localizada la presa, el halcón debe quebrar su vuelo y dirigirse en picado hacia ella a una velocidad que puede alcanzar los 300 kilómetros por hora, empresa para la que tiene un tiempo de nueve minutos y en la que variables como la altura y la cercanía a los jueces suman puntos.

Y es que los mejores halcones del país se han concentrado en Cantalejo para disputar el XVI Trofeo de Reyes de Altanería (Troreal), considerado el título de cetrería de mayor prestigio en España. Los aficionados acuden a esta cita que reúne cada dos años a los mejores halcones peregrinos e híbridos de España en un torneo considerado “la prueba reina de la cetrería” por su vistosidad y proyección internacional.

Según el delegado de cetrería de la Federación de Caza de Castilla y León, Francisco García, a pesar de que la Federación Nacional tiene su propio campeonato, esta prueba, creada hace dieciocho años, tiene “más nombre”, por lo que atrae a público de otros países como Inglaterra y Holanda. “Tú le preguntas a cualquier cetrero de altanería si prefiere ganar el Troreal o el campeonato nacional, y todo el mundo quiere ganar el Troreal”, asegura el cazador, quien señala que “sin duda” España es el país con más nivel en esta disciplina.

Los participantes, que en esta edición venían desde Andalucía, Castilla y León, Valencia, Cataluña, País Vasco, Galicia y Navarra, disfrutaron de dos jornadas de alto nivel.
Uno de los veinticinco participantes del torneo, Roberto Fagundez, llegó a Cantalejo desde Santiago de Compostela hace ya una semana, con el propósito de acostumbrar a su halcón al paisaje de las llanuras castellanas.

El “cetrero de toda la vida” y criador de aves rapaces explica que, desde que se adquiere el animal salvaje, hay que hacer un “amansamiento” para acostumbrarle a la presencia humana, para lo que en muchas ocasiones se le pone la televisión. Pasados unos quince días, se trabaja su vínculo con el dueño a través de un único secreto: la comida. Esta también será la clave para entrenarle a ganar altura mediante señuelos colocados con globos y, desde hace unos años, con drones.

El perfil de participantes es eminentemente masculino; la única mujer que participó de los veinticinco cetreros seleccionados es Iratxe Cicarretr, una veterinaria de Navarra que practica la cetrería desde hace cinco motivada por su pasión por las aves rapaces. Ella reconoce que “es aún es un mundo de hombres” porque la mayoría de entrenadores vienen del mundo de la caza, pero declara haber percibido un avance en los últimos años.

La mayoría de ellas comienzan en la disciplina por ser “mujeres de cetreros”, pero no es su caso: “Yo me voy al campo sola porque a mi pareja no le gusta”, explica la entrenadora, a quien le gustaría que hubiera más participación femenina porque, en su opinión, las mujeres establecen una relación particular con el halcón.

La forma en que una mujer “hace al pájaro”, con “más dulzura y paciencia”, se percibirá después en el comportamiento del animal, que acostumbrará a “protestar menos”, según apunta la veterinaria. n