Imagen de la Virgen de la Estrella, en su ermita. /E.A.
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Este año, debido a la pandemia, no se pueden celebrar las Fiestas de la Virgen de la Estrella, la patrona de Casla, que tradicionalmente tienen lugar en el mes de septiembre. Sin embargo, eso no me impide que –aunque sea virtualmente- yo quiera dedicar, a su imagen y su ermita, un dulce y emotivo recuerdo. Además, estoy seguro de que todos los casliegos y forasteros devotos de ella se unirán a esta emocionada evocación que aquí le dedico.

Empezaré por su nombre, en principio del Estepar, ya que su primera aparición, según la leyenda secular, se produjo sobre una estepa. Sin embargo, más adelante, pasó a denominarse Virgen de la Estrella, y ya en el siglo XVII se inscribió, en un arco de su templo, la siguiente frase: “Hízose de limosna.Año de 1669” (eso sí, en castellano antiguo).

Ya desde muy niño, la visita a este templo, acompañado por personas de mi familia, era un paseo casi diario, precioso por el camino que conducía hasta allí, rodeado de un paisaje extraordinario, con prados y abundante arbolado, con la sierra al fondo. Y lo más importante era la llegada a la ermita, cuyo contenido significaba para mí un motivo de gozo y asombro: su cúpula, bellamente ornamentada; su órgano o “armonio”, que tocaba el sacristán; los grabados, representando las 14 estaciones del Vía Crucis; varios cuadros con diversas imágenes y otros motivos religiosos, entre ellos el milagro de la Virgen que libró a varias personas de un rayo; alguna ventana, con vidrieras; una pila de agua bendita, etc.

Pero, sobre todo, destacaba y sigue destacando en esta hermosa ermita el altar sobre el que se alza la maravillosa imagen de la Virgen de la Estrella, cubierta por uno de sus mantos, así como por otros elementos de sus trajes y adornos que dan esplendor al conjunto.

Y ahora llega el momento de centrarme en las Fiestas de la Virgen de la Estrella, durante las cuales todo el pueblo se volcaba en las jubilosas actividades programadas: misas, procesiones, deportes, atracciones para los adultos, juegos para los niños, degustaciones gastronómicas y, como uno de los actos principales, el Pregón, acompañado del discurso del alcalde y de la proclamación de la Reina y las Damas de Honor.

Los mencionados detalles no son más que una breve reseña de todos los emotivos recuerdos que me suscitan las Fiestas de la Virgen de la Estrella, patrona de Casla, en esta ocasión con una profunda tristeza, al no ser posible su celebración este año a causa de la pandemia; pero con la esperanza de que el próximo año, 2021, vuelvan a celebrarse con todo su esplendor.