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Emilio Zamora realiza una acrobacia con su moto durante la exhibición en Sacramenia. / ROCÍO PARDOS

Huele a humo a kilómetros de Cantalejo. Pero no hay que confundirlo con un incendio. Es la llama motera que inunda toda la comarca con motivo de la concentración ‘La Leyenda Continúa’. Aunque es el sexto año que la localidad segoviana se convierte en un paraíso para los apasionados de las motos, el rugido de sus motores y las marcas de rueda en el asfalto aún sorprenden a los curiosos y visitantes. A pesar de la presencia del Covid-19 y el temor provocado por el aumento de los contagios, los moteros acuden fieles a la llamada de ‘La Leyenda’. Por ello, tras reunir las ganas y el equipaje necesario, multitud de conductores emprendieron un viaje lleno de kilómetros, aventuras y desafíos hasta Cantalejo.

A finales de la tarde de ayer, la gran cita motociclista había alcanzado “cifras de inscripciones similares a la última edición de 2020, cuando llegamos a los 9.000 participantes aproximadamente”, declaró Mariano Parellada, presidente del club organizador de la concentración. No obstante, las taquillas seguían abiertas a la espera de repartir más entradas, con la esperanza de anotar un récord en asistencia tras un año en blanco. De hecho, el viernes finalizó con “más inscripciones que ninguna edición anterior”, señalaron fuentes de la organización.

Ciertamente, ‘La Leyenda Continúa’ era una fecha esperada para muchas personas que tenían la intención de repetir por cuarta, quinta o sexta vez la gran experiencia de la concentración motorista invernal internacional. Para muchos, se hace difícil definir el evento en tan solo una palabra. Aparte del mundo de las motos, son muchas las cosas que destacan los aficionados que asisten con sus motos al recinto de las piscinas y el campo de fútbol ‘El Hoyal’. La total inmersión en la concentración se produce gracias a las acampadas en el frondoso pinar, a las hogueras compartidas, al frío y niebla, y las rutas y momentos inolvidables; así como la convivencia y el compañerismo.

A pesar de ser una edición conflictiva por las circunstancias de la pandemia y “el miedo de la gente a reunirse”, puntualizó Parellada; son muchos los que no han querido perder la oportunidad de vivir y revivir ‘La Leyenda Continúa’. “Estamos demostrando que estos eventos se pueden realizar sin ningún tipo de miedo, las actividades se están desarrollando de la manera que esperábamos y los participantes están encantados de estar nuevamente en Cantalejo”, confirmó el presidente.

Frío y convivencia

Este es el caso de un grupo de amigos moteros procedente de Almussafes, en Valencia, que cada año suma nuevas incorporaciones para conocer esta experiencia. Aunque afirman que tenían un poco de miedo por el virus y porque el jueves, primer día del evento, “no había mucha gente”; finalmente “se ha llenado”, manifestaron ayer mientras disfrutaban de la sobremesa frente a la hoguera. No obstante, aseguraron que, aunque hay ambiente festivo, “todo está más tranquilo que otros años, no hay agobio”, un hecho que ellos consideran positivo al poder disfrutar de la escapada de forma más calmada, lo que les ha permitido “desconectar”.

En suma a ello, este año el tiempo ha acompañado. Es cierto que los termómetros han anotado temperaturas bajo cero, pero durante el día se han recuperado y los moteros han agradecido la salida del sol. Así, la climatología no se puede comparar con otras ediciones, en las que la nieve, hielo y lluvia han sido los protagonistas. De hecho, el frío es una característica de esta concentración invernal: “Tenemos mucho frío y quien diga que no, miente”, admite uno de los moteros que se estrena en esta aventura. “Pero sarna con gusto no pica”, bromean sus compañeros.

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Algunos miembros del grupo motorista ‘Los de las amotos’, quienes cada año participan en la concentración celebrada en Cantalejo. / ROCÍO PARDOS

Moteros viajeros

Además de conciertos, experiencias gastronómicas, conferencias, exhibiciones y desfiles, la programación de ‘La Leyenda Continúa’ recogía rutas por los pueblos amigos –Turégano y Carrascal del Río, el viernes; y Sacramenia, el sábado- para descubrir a los moteros algunas riquezas escondidas de la provincia, una de las particularidades del evento celebrado en Cantalejo. Mientras que algunos de ellos aparcaron sus motos durante todo el fin de semana para disfrutar de fiesta y descanso, otros no se perdieron ninguna de las visitas.

Ejemplo de ello es el de un grupo de motoristas del sur de Madrid, quienes preparaban una parrillada para comer junto a otros aficionados procedentes de Alcoy, en Alicante, con los que habían establecido lazos de amistad estos días. Precisamente, ya habían realizado las rutas en ocasiones anteriores, pero este año habían decidido repetir nuevamente. Aunque también aprovecharon a visitar otras localidades segovianas que les habían recomendado. “Venimos aquí para gastar rueda y coger las mejores curvas”, reseñaron.

Cita internacional

No obstante, no son los únicos a los que les gusta pasar las horas en carretera. Como se ha anunciado, la concentración motera celebrada en Cantalejo es internacional y acoge a moteros de cualquier nacionalidad. No importa el conocimiento que tengan o no del idioma, tampoco los kilómetros que tengan que recorrer para llegar a la localidad segoviana. Cada años son más las personas que, desde Francia, Portugal, Italia, Dinamarca e incluso Rumanía, no dudan un segundo en acudir al nido de los moteros.

“No es la primera concentración invernal a la que asisto, pero sí lo es en España, y está siendo mejor que ninguna”, confirmó un aficionado francés. Por su parte, otro grupo de moteros procedentes de diferentes localidades de Francia indicaron que, para llegar a Cantalejo el jueves, se habían puesto en marcha en la carretera el lunes para arribar puntuales a la cita, ya que algunos tenían por delante más de 1.600 kilómetros. “Para nada es una experiencia difícil, es algo que disfrutamos porque somos verdaderos moteros”, aclararon.

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Moteros franceses disfrutan del último día de ‘La Leyenda Continúa’. / ROCÍO PARDOS

Sorpresas y homenajes

Sin ninguna duda, la jornada de este sábado era una de las más esperadas tanto por los asistentes a la concentración como por la organización. En concreto, estaban previstas algunas de las actividades sorprendentes que acompañan cada edición. De este modo, ya es tradición la presencia de Emilio Zamora en ‘La Leyenda Continúa’, que deslumbró al público con sus espectáculos de acrobacias en moto celebrados por la mañana en Sacramenia y por la tarde en Cantalejo. Así, demostró que es posible volar en moto y hacer trompos infinitos, por lo que el ‘miedo’ se quedó tan solo en una palabra y lo imposible se hizo realidad.

De este modo, el rastro de la goma de las ruedas permanecerá durante largo tiempo en el asfalto. Sin embargo, no será lo único que dejará huella. Precisamente, la tarde de ayer finalizó con el desfile de antorchas en homenaje a los moteros fallecidos. Por ello, toda la población salió a los balcones y ventanas para ver cómo las calles del municipio briquero se llenaban de colores a partir de las bengalas que los moteros sostenían hasta su llegada a la Plaza Mayor, donde se celebró un minuto de silencio y la suelta de farolillos en recuerdo a todos aquellos aficionados que ya no están. A continuación, los inscritos disfrutaron de los últimos conciertos y la entrega de trofeos, así como del sorteo de regalos, entre los que destaca una moto de la marca Macbor.

La edición concluirá hoy con el acto de despedida de ‘La Leyenda 2022’, que un año más se ha convertido en historia en la provincia, pero también en el país.

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‘La Leyenda continúa’, en imágenes