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El cierre de la hostelería por orden de la Junta de Castilla y León hace mella en cada localidad de la provincia, y en Cuéllar no es menos. Los establecimientos de la localidad apuraban sus últimas horas del jueves con los aforos limitados por covid completos; los vecinos quisieron salir a apoyar a los bares de Cuéllar en sus últimos momentos antes del cierre. Desde las 22.00 horas, las persianas se bajaron y la indignación ante las nuevas medidas autonómicas se hicieron más palpables.

Ayer viernes, primera jornada de cierre para bares y restaurantes, los hosteleros de la localidad se reunieron con el alcalde y varios concejales para trasladarles el malestar en el sector. La sala Alfonsa de la Torre acogió a alrededor de 25 hosteleros de  Cuéllar para intercambiar impresiones ante unas medidas que tachan de “injustas”.  Los hosteleros hicieron saber al alcalde que el encuentro y la indignación no es contra el Gobierno local, sino con la situación autonómica y el que consideran un acoso a su sector. Agradecieron en todo momento que Carlos Fraile los recibiera el primer día de cierre. Por su parte, el alcalde se mostró de su lado ante la dura situación que viven tantos negocios -y tantas personas, pero reconoció que los recursos del Ayuntamiento “son los que son”.

Los hosteleros reclamaron ayudas, una partida económica que pueda salvar su situación, pero el alcalde explicó que aunque su sector sea ahora mismo uno de los más afectados, “esto es una cadena y puede ser tan larga como se quiera”. Fraile recordó que hay muchos eslabones en la cadena: se incluye a proveedores de todo tipo y ellos también podrían reclamar una ayuda. Los hosteleros se consideran el primer eslabón; “los que estamos con ingresos a cero somos nosotros, el resto puede vender a particulares aunque sea menos”, comentaron algunos de los presentes. Señalan además que aunque bien recibidas, las ayudas como la exención de pago de terrazas o la bonificación en la tasa de basuras puede que lleguen tarde el año que viene: “algunos no vamos a llegar”.

La situación es agónica en muchos casos, tras meses y meses de cierre o apertura con medidas que no les permiten cubrir gastos. Esta es otra de sus reivindicaciones: sin ingresos, por qué han de seguir pagando gastos. Varios fueron los testimonios que pusieron de manifiesto que las circunstancias van a dejar un panorama muy complicado este invierno. Algunos hablaron de las medidas que ya estaban adaptando, como pedir estufas y mamparas que permitieran a los consumidores consumir en terraza este invierno, y que puede que ni siquiera usen.

El alcalde, que mostró comprensión en todo momento, fue realista y quiso hacer comprender que no puede haber grandes medidas para el sector. “Tenemos que mirar con un prisma de realidad”. Los hosteleros hicieron saber que la semana que viene se manifestarán con todas las medidas de seguridad, previsiblemente el viernes, para mostrar de nuevo su indignación. Quisieron saber si el alcalde “estaría de su lado”, a lo que el regidor local respondió afirmativamente: “El Ayuntamiento de Cuéllar esta del lado de sus vecinos, especialmente de los que lo pasan mal; queremos que os dejen trabajar y trabajaremos porque no se demore la apertura de la hostelería ni un minuto más de lo necesario”, indicó.

Fraile reiteró que a nivel institucional hará saber el tremendo malestar que se vive en Cuéllar, del que además mostró orgullo por lo bien que se han hecho las cosas este verano. “Eres nuestra voz”, comentó alguna de las trabajadoras de Cuéllar. “La gente ve los bares como un pitorreo y es nuestro trabajo, vendemos fiesta porque es nuestro trabajo”, defendió Lourdes Molter, camarera local.

No existe una solución a corto plazo, como ambas partes concluyeron, pero sí el derecho de protesta que llevarán a cabo ante la estigmatización de un sector en el que se han registrado menos del 3,5% de los casos según el Ministerio de Sanidad.  

Una navidad incierta

Para los hosteleros, la siguiente época de reflote sería la Navidad, pero visto el desarrollo de los acontecimientos, no auguran que esto mejore. Se dirigieron al alcalde para preguntar qué se prevé hacer en Navidad, pero las respuestas, en un panorama tan incierto, no fueron muy esclarecedoras. Fraile explicó que sí hay varios planes establecidos para ejecutar según la permisividad de la normativa. “Igual que se ha celebrado un Halloween diferente, habrá que hacerlo con la Navidad”. El alcalde explicó que a nivel económico se pretende  hacer una serie de bonos que impulsen las compras en la localidad. Favorecer al comercio local estas navidades es prioritario para el Consistorio, que es consciente de que no habrá cabalgata como tal pero ya estudia alternativas diferentes para que la Navidad pueda celebrarse aunque sea con restricciones. La incertidumbre está presente pero todos los afectados trabajan por hacerse oír y que se les permita trabajar.