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Los chopos representan los árboles más característicos de las riberas de los ríos.

Los propietarios de fincas forestales dedicadas al cultivo de chopos consideran un ataque a su actividad el plan que quiere llevar a cabo la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) de prohibir la plantación de cultivos arbóreos en cauces o servidumbres. Esto implicaría una afección muy amplia. En el caso de Segovia, el número de parcelas afectadas sería de más de 200 con una extensión de 3.508 hectáreas de las 16.775 que se dedican a la populicultura en la cuenca del Duero.

Y es que la CHD quiere limitar la plantación de estos árboles en terrenos de dominio público hidráulico. “Esto supondría unas pérdidas económicas cuantificadas en casi 23 millones euros anuales en el tablero fabricado y en valor de la madera para propietarios, empresas e industria asociada al chopo en la cuenca del Duero”, advierten desde la plataforma en Defensa del Chopo, que considera “inexplicable” el planteamiento de la CHD y que, por otra parte, “perjudica el desarrollo rural y va en contra del resto de organismos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico“.

En el caso de Segovia, donde existen numerosas empresas dedicadas a la actividad maderera aunque no sería la más dañada por esta medida, se perderían cada año más de 62.000 euros en producto final, y desaparecerían cerca de una docena de puestos de trabajo directos.

De acuerdo con los datos de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León, la desaparición de estas masas de choperas tendría también un fuerte impacto sobre el almacenamiento de carbono.

Desde la Confederación Hidrográfica del Duero se mencionan determinadas externalidades negativas asociadas al cultivo del chopo, en particular la caída de árboles al cauce de los ríos y el consiguiente costo para la Administración en su retirada. Por ello quiere eliminar la posibilidad de que se planten chopos a menos de cinco metros del cauce fluvial. Sobre este punto los populicultores responden que ya desde 2010, mediante la implantación de bandas de protección, la CHD no permite plantar a menos de cinco metros del cauce de aguas bajas. “Dado que el turno medio de las choperas es de 15 años, solo quedan cinco años para que este problema deje de producirse. En sucesivas plantaciones los chopos plantados no se situarán junto al cauce por lo que no se producirá su arranque o caída directa y posible arrastre aguas abajo”.

Algunos de los propietarios de choperas en la provincia de Segovia recuerdan que son muchas las familias y ayuntamientos que obtienen unos importantes ingresos por la explotación de estas fincas. A nivel nacional, dos tercios de las fincas dedicadas a esta especie se concentran en Castilla y León y de ellas, el 94 por ciento de la superficie regional se extiende por la cuenca del Duero. “Hace años dos años que se vienen denegando las plantaciones de chopos, sobre todo en algunos ríos”, explica la portavoz de la plataforma, Olga González Raposo, que data en unas 600 hectáreas que ya no se han podido plantar de chopos los dos últimos años y la afectación en el futuro podría llegar a entre el diez y el 30 por ciento de la superficie total. Esta prohibición tendrá gran transcendencia a nivel social, económico, paisajístico y medioambiental”, aseguran.