Reunión de profesores y alumnos en la Escuela de Música para informar sobre la situación. / c.n.
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La situación a medio mes de comenzar el curso en la Escuela de Música de Cuéllar es de incertidumbre total. Nueve de los doce docentes que hasta ahora ejercen en la institución cuellarana se han unido ante la publicación de las bases de contratación publicadas el pasado viernes. Han solicitado en el Juzgado de lo Social de Segovia la suspensión cautelar de dichas bases de contratación de las especialidades de saxofón, canto, dulzaina, piano, flauta,  viento metal, percusión y lenguaje musical. “Consideramos que son injustas para el desarrollo del buen funcionar de la escuela y que nos perjudican al cien por cien; aparte, es muy complicado que la mayoría sigamos ejerciendo nuestro puesto de trabajo, con una trayectoria de 18, 20 y 25 años”. Los docentes explicaron cómo ha cambiado la baremación en su perjuicio. “Da igual que llevemos trabajando aquí 20 años que uno o dos, porque partimos todos de los mismos puntos”, comentaron.

Aseguran que llevan muchos años solicitando un arreglo de contrato porque algunos profesores han encadenado más de 30 y 40 seguidos. Manifestaron que esos contratos están hechos en “fraude de ley”, porque ya deberían figurar como fijos-discontinuos o indefinidos. “Hemos aceptado durante todos estos años un proceso de selección, cada vez era más difícil, y ha llegado este año en el que es imposible que podamos optar a esa plaza”, cuentan. Las recientes bases publicadas contemplan unos criterios que, para los profesores, son injustos y valoran muy poco su trayectoria. Señalan que se está valorando de más la titulación, no necesaria para trabajar en una escuela de música, como Magisterio de Educación Musical o el Grado Superior de Música. El único requisito para trabajar en una escuela de música de este ámbito es el Grado Medio, “que ni siquiera se valora con puntuación”. Se otorgan cuatro puntos, “algo abismal”, al Superior, que solo es indispensable para trabajar en un conservatorio. “Es como si a una enfermera le pidieras ser médico”, explicaron. La segunda parte de la prueba es subjetiva, con una audición que valorarán tres profesores del Conservatorio Profesional de Segovia, pero será una prueba de la que no se ha especificado “absolutamente nada”. Los docentes recordaron que las primeras pruebas a las que se sometieron eran entrevistas personales, más enfocadas a las aptitudes, disponibilidad y pedagogía, ante la Corporación Municipal que ejercía de tribunal. Últimamente se complicó más; se les pedía una prueba de audición, pero el tribunal eran dos maestros de la escuela y una empleada del Ayuntamiento. “Consideramos humillante que nos hagan pasar esas pruebas, somos músicos, tenemos que saber tocar pero sobre todo demostrar que sabemos dar clase”, indican. “Llevamos tantos años que creemos que tenemos unos derechos adquiridos, hay un bagaje detrás que no requiere que se nos trate así”. Esa prueba de audición vale cinco puntos, y quien no la supere no será evaluado. Reiteran que no se ha contemplado la experiencia en ningún caso, y es lo fundamental ahora, después de veinte años. Antes se les otorgaban 8 puntos por experiencia, ahora 3, por lo que una persona que ha trabajado tres años está en las mismas condiciones que alguien que ha trabajado 30. Además, se ha equiparado la experiencia docente en escuelas públicas y privadas, algo que no se valora igual en ningún caso.

La situación es muy complicada dentro de la Escuela de Música ya que buena parte de la plantilla se encuentra en mitad de otro proceso judicial por su situación laboral, para la formalización de su contrato, que verá su resolución en noviembre. Este, a su vez, fue motivado por otra denuncia anterior de una persona particular en cuanto a la posesión de titulaciones en la especialidad de dulzaina.

La plantilla asegura que en el Ayuntamiento conocen el malestar generado por estas bases. Además, reconocen que esta es la conclusión lógica a la línea de estos años, “demanda tras demanda”. Explican que desde el Consistorio les han comunicado que esta decisión viene motivada por atenerse a la legalidad impuesta a raíz de la sentencia del juicio del particular. “Es lo que ellos han interpretado, nosotros no lo interpretamos así; la sentencia es bastante ambigua en este sentido, y el Ayuntamiento la ha interpretado de la forma más dura para los profesores”. El caso de dulzaina es el más exigente, ya que las personas con la titulación dejan fuera a las que no la tienen, aunque lleven dos décadas trabajando. Directamente, quedan excluidos de la prueba de audición, lo que consideran una “versión sesgada de la sentencia”.

EL INICIO DEL CURSO, EN PELIGRO

En cualquier caso, el inicio de curso ya está generando problemas e incertidumbre a los alumnos. Los profesores pretenden que se suspenda el proceso, pero si el juez no lo estima así, la intención es empezar con otros profesores. Cuando salgan las sentencias pendientes del resto de procesos, el criterio es del Ayuntamiento, que podrá volver a contratarlos o indemnizarlos. “Nosotros solo queremos trabajar”, reconocen los docentes.

Por último, los profesores apelan al sentimiento de comunidad que existe en esta Escuela de Música que lleva funcionando desde 1995.

LA RESPUESTA CONJUNTA DE LOS ALUMNOS

Tras una reunión con los medios de comunicación, los nueve profesores de la Escuela de Música de Cuéllar mantuvieron otra con los padres, madres y alumnos de la misma. Con toda la documentación presentada y a falta de hacer la prueba, los profesores plantearon la situación, ante la indignación de la mayoría.  Se decidió componer un comité que ya está movilizando las redes sociales con una imagen en la que se lee

‘La Escuela de Música no se toca’. Emplazan a todos los afectados a la Plaza Mayor a las 20.30 horas de esta tarde de jueves para leer un comunicado y hacer visible la protesta y el desacuerdo. Aseguran que la Escuela de Música son profesores y alumnos, y con el cambio será imposible dar continuidad a los proyectos. Ese sentimiento de pertenencia que va más allá de la propia docencia y que agrupa la implicación de una comunidad entera, está en peligro, y así lo quieren hacer ver. Reconocen que si los profesores no continúan, la mayoría renunciará a sus clases. Después de reunirse hace un mes en la Plaza Mayor para dar el pregón, la Banda Municipal, también en peligro, se concentra en el mismo lugar para luchar por el futuro de una escuela tan potente como la de Cuéllar.