“Las despedidas son algo triste, son dolorosas, no son fáciles, pero también tienen un carácter gozoso, el de la gratitud”. Así comenzaba su homilía el obispo César Franco en la eucaristía de despedida a los hermanos carmelitas de El Henar.

Tras 96 años de la orden habitando el Santuario, ayer sábado tuvo lugar la misa de despedida ante decenas de feligreses que acudieron a la señalada cita. La misa se celebró en la pradera con el altar situado en la parte alta de la escalinata que une ambas zonas del Santuario –pradera y acceso al templo–, para dar mayor espacio y seguridad a los asistentes. En extrañas circunstancias que quedarán para el recuerdo, como los frailes y asistentes con mascarillas, se celebró una eucaristía en la que a pesar de contar con los rostros tapados, no se pudo ocultar la emoción de este cambio. El obispo habló ante los devotos de una despedida a “alguien que nos ha dado sus dones, su tiempo, su persona al servicio de la fe, tantos años sirviendo a la Diócesis en este lugar de peregrinación y piedad”, comentó refiriéndose a los hermanos. Los carmelitas se encontraban a cuatro años de cumplir el centenario habitando este Santuario, un lugar de “hospitalidad”, mismo concepto que trató el evangelio de la tarde. “Acoger al peregrino es acoger a Cristo, los santuarios son eso, lugares de acogida, y aquí, durante 96 años, han dado acogida al perdón, absuelto a los pecadores, predicando y dando ejemplo de vida consagrada”, comentó César Franco.

Alabó la labor de los padres carmelitas “embelleciendo el lugar”; “por todo esto, su memoria permanecerá aquí”, sentenció el obispo.

César Franco, en esta eucaristía en presencia también del párroco de Cuéllar, hizo referencia a la vocación: “pedimos que el señor nos enriquezca con vocaciones, un camino para entregar la vida al futuro del Señor”. Animó a los jóvenes a elegir este camino y que “ojalá el Señor los bendiga y nos bendiga a todos”. En esta línea, habló también de “tomarse en serio la fe”, que es mucho más que una confesión y una misa de vez en cuando”. “Hay que tomarse en serio a Cristo”, concluyó el obispo.
Los fieles escucharon con fe y con mezcla de sentimientos la que fue la última de las misas con los padres carmelitas presentes. Esta semana abandonarán el Santuario y dejarán paso a las hermanas carmelitas del Corazón de Jesús, que ocuparán su lugar. El Santuario dice adiós a la orden que durante casi 100 años ha visto honrar a la Virgen de El Henar, pero deja en cada hueco el paso de los padres carmelitas, que siempre quedará presente.