El evento en Cantalejo congregó a aproximadamente un centenar de caballos. / E. A.
El evento en Cantalejo congregó a aproximadamente un centenar de caballos. / E. A.

Tras dos años sin eventos por la pandemia, los jinetes y amazonas de Cantalejo al fin han podido celebrar su tradicional Romería del Caballo. En concreto, el municipio acogió este fin de semana la úndecima edición de esta festividad, una jornada llena de espectáculos, música y gastronomía organizada por la Asociación La Garrocha de Cantalejo.

A pesar de la lluvia, más de un centenar de aficionados a los caballos se dieron cita este sábado en la localidad para reivindicar y compartir su pasión. Pocos minutos después de las 10.30 horas, momento marcado para la quedada de caballos en las eras de la carretera de la Ermita de la Virgen del Pinar, los participantes disfrutaron de un bollo y aguardiente a cargo de Trabajos Agrícolas. A continuación, se llevó a cabo el paseo de unos dos kilómetros hasta la ermita, que finalizó en una carpa habilitada donde los caballistas pudieron refugiarse del temporal y disfrutar del pincho ofrecido por la entidad organizadora.

El mal tiempo no amedrentó a los aficionados a los caballos. Muchos de ellos provenían de los pueblos de la comarca y sus alrededores. «La última vez que se celebró la romería fue en 2019, antes de la pandemia, y este año lo han cogido con muchas más ganas», asegura la vicepresidenta de la Asociación La Garrocha, Raquel Gómez, quien indicó que todas las actividades previstas pudieron desarrollar sin problema. Por ejemplo, la paella popular, un pase de sevillanas y multitud de actuaciones musicales que se prolongaron hasta bien entrada la madrugada.

La romería, ya convertida en una tradición festiva más del municipio briquero, empezó a realizarse por un grupo de amigos aficionados a los caballos. «Éramos poco más de diez personas y nuestro objetivo era dedicar un día a nuestra afición”, asegura Raquel Gómez. Años más tarde se creó la Asociación, que actualmente cuenta con más de cien socios. “Y cada vez se apunta más gente, incluso jóvenes”, determina la vicepresidenta, a la vez que declara que, gracias a actos como este, se percibe un mayor interés por los caballos por parte de personas que “nunca habían estado cerca de este mundo”, se alegra.

De este modo, además de celebrar San Isidro, Cantalejo vibró con música flamenca y el sonido de los cascos de los caballos engalanados. Lo mismo sucedió con los jinetes y amazonas, que sacaron a relucir sus mejores prendas. Todo ello para disfrutar de casi 24 horas de fiesta, afición y pasión. Pero esto no acaba aquí. Como cada año, este evento supone un preludio de la romería de la Virgen del Pinar, patrona de la localidad, una fiesta que está muy próxima a celebrarse.

Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.