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Cada año tiene sus citas en el calendario y la mayoría de ellas, este 2020, han sufrido modificaciones si es que no se han suspendido en su totalidad. Por suerte para los belenistas nacionales, el Congreso Nacional encontró la manera de poder reunirse para intercambiar ideas, lecciones y técnicas para sus creaciones. La edición de este año tendría que haberse celebrado en Córdoba, organizada por la Asociación Belenista autóctona, pero la situación sanitaria de pandemia llevó a los belenistas cordobeses a solicitar formalmente el aplazamiento del evento, quedando su celebración pospuesta al otoño de 2021. La Federación Española de Belenistas, dadas las circunstancias, consideró que esa situación excepcional no debía dejar 2020 “sin el espacio de encuentro que para la familia belenista supone un congreso anual, que ininterrumpidamente viene celebrándose desde 1963”; así, la citada Asamblea General propuso la celebración de un Congreso alternativo telemático.

La propia Federación Española de Belenistas lideró este evento en el que los cuellaranos también estuvieron presentes a través de su presidenta, Sonia Martín.

Como ella misma ha explicado, ha “tenido el orgullo” de ser la moderadora de los talleres de esta LVIII edición del Congreso. Entre los mejores profesionales de este arte, como Montserrat Ribes, Enrique Villagrasa o Rubén Galindo, la presidenta de la asociación cuellarana tuvo el cargo de moderar estos talleres en directo. Martín explicaba que esta anómala forma de congreso ha traído cosas muy positivas como llegar a muchas personas que de ninguna manera hubieran estado presentes; ponía el claro ejemplo de las clarisas del convento de Santa Clara en Cuéllar, partícipes cada Navidad en las creaciones de la asociación y muy implicadas en este arte. Ellas y cientos de personas a nivel nacional han podido ser partícipes en talleres y conferencias de la Federación Española de Belenistas este pasado fin de semana.

Los cuellaranos se encuentran inmersos en las creaciones de este año que, aunque aún no adelantan nada, tendrán que ubicarse en espacios muy concretos. Su manera de trabajar cambiar este año, así como lo hará su manera de mostrar las creaciones, porque la pandemia obliga a readaptarse. Este año quieren orientarse, como lo ha hecho el congreso, en la tradición de colocar el Belén en cada hogar.

Aunque todo apunta a que serán unas navidades algo diferentes, desde la Asociación Cultural Belenista de Cuéllar esperan mantener viva la ilusión del Belén.