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El grupo, en una actuación. /E.A.

—¿Qué significa para ti interpretar a uno de los máximos mitos de la historia de la música?
— Bueno, antes que nada me gustaría especificar que cuando hablamos de música con demasiada frecuencia tendemos a generalizar. La música es un campo tan amplio, variado y personal que no es posible hacer rankings objetivos ni puede existir el “mejor de todos”, sin embargo entiendo cuánto gusta a la gente este aspecto y, hablando de Freddie Mercury, es innegable que estamos ante uno de los exponentes más importantes e influyentes de la escena rockera, aún hoy. Dicho esto, hay que decir que llevar a escena a un personaje musicalmente tan complicado es una gran responsabilidad. Con demasiada frecuencia vemos a cantantes con una chaqueta amarilla que creen que se han convertido en Freddie Mercury. No es el aspecto solo lo más importante de Queen, para mí, es y sigue siendo su música. En un panorama como el actual, repleto de covers y bandas tributo, es nuestro trabajo intentar preservar la calidad de la música, en todos sus aspectos. Y es aún más importante que esta concepción llegue al público, último juez de nuestros espectáculos.

—¿No será fácil cantar e interpretar a Freddie Mercury…?
— No. Interpretar una personalidad tan carismática e incontenible no es fácil. Las dificultades técnicas están claramente a la vista de todos, pero no es solo eso. Cuando traes a un cantante así al escenario, no solo tienes que cantar. Tienes que hacer todo. Y combinar el esfuerzo físico con una actuación de canto tan exigente durante dos horas seguidas requiere mucha energía.

—¿Los espectadores podrán vivir la experiencia más cercana a un verdadero concierto de Queen?
— Bueno, eso es lo que estamos esperando. Nuestro espectáculo sigue fielmente las actuaciones originales de Queen, desde el vestuario hasta los instrumentos musicales de la época, desde la estructura del escenario hasta las luces. Un par de piezas de un concierto, un par de otro. Nos trasladamos a diferentes periodos históricos de la carrera del grupo para que el público pueda mirar todas las caras del cubo y ver cómo ha evolucionado su música a lo largo de los años.

—¿Cómo vive el público español estos conciertos homenaje a Queen?
— Afortunadamente, el público responde muy bien. El mérito sin duda es de Queen, pero como decía antes, si la interpretación no está a la altura, hay riesgo de fracaso y el público lo nota. Además, con una banda tan famosa no te puedes permitir el menor desvío. Queen se hace así, eso es todo.

—¿Conoces el enclave histórico de La Granja de San Ildefonso donde vas a actuar dentro del Festival Noches Mágicas de La Granja?
— Sé poco, pero sé que es uno de los lugares más bonitos de España. Con un rico patrimonio cultural y arquitectónico. Los jardines y fuentes del Palacio Real son, pude leer, algo único. Aprovecharemos nuestro concierto para disfrutar de un lugar mágico como este. En cada viaje que hacemos a España tenemos la suerte de descubrir lugares muy especiales.

—¿Con cuál de las canciones de Queen te emocionas más cuando la interpretas?
— Ya he respondido a esta pregunta al principio. El discurso es un poco el mismo. Más que una canción en particular, quizás sea más interesante señalar que Queen, considerada una de las mejores bandas en vivo, es un grupo profundamente diferente en el estudio. Viendo uno de sus directos es bastante fácil definirlos como una banda de rock, pero escuchando los trabajos en el estudio entras en crisis. Su capacidad para oscilar entre los diversos géneros y subgéneros manteniendo el nivel musical alto y, al mismo tiempo intacto el estilo, es algo extraordinario, increíblemente raro en el mundo de la música pop. Como compositor, puedo asegurarles que esta cualidad oculta de Queen es, con diferencia, la más infravalorada y, paradójicamente, quizás se debe en parte a su éxito en directo.