Llaman a la solidaridad para los afectados por el incendio de Castillejo de Mesleón

Una campaña en redes trata de buscar ayuda para el matrimonio que perdió su vivienda

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Laura López (Efe)

El pasado domingo 19 de enero, Elia, de 56 años y José Luis, de 61, observaron cómo la historia de sus vidas se reducía a cenizas delante de sus ojos, al ver arder durante horas su casa sin que finalmente pudieran salvar nada más que su salud, su gato y su perro.

A pesar de haber sobrevivido a la catástrofe, de su vivienda y su historia sólo les queda el recuerdo y la solidaridad de sus vecinos y amigos, a lo que desde hace unos días hay que sumar la ayuda de decenas de internautas que con pequeñas donaciones a través de un “crowdfunding” han recaudado ya más de 2.000 euros.

Según relata en una entrevista a EFE Laura Muñoz, amiga íntima del matrimonio y creadora de la iniciativa en redes, todo comenzó sobre la una de la tarde del pasado domingo, cuando Elia y José Luis detectaron unas llamas en el tejado de su casa, en la urbanización Sotopinilla de la localidad de Castillejo de Mesleón (Segovia).

A pesar de que varios vecinos llamaron al Servicio de Emergencias del 1-1-2, los bomberos tardaron cerca de una hora en llegar, tiempo suficiente para que las llamas devorasen gran parte de la casa mientras que el matrimonio trataba de salvar los objetos de mayor valor en el garaje, a donde el fuego parecía no poder acceder.

Una vez llegaron los bomberos, estos aminoraron el fuego, pero después de agotar el agua de un camión, tuvieron que esperar a que llegase otro durante un tiempo que sirvió para que las llamas finalmente alcanzasen el garaje, donde la pareja habían depositado sus últimas pertenencias, según relata la amiga de la familia.

“Fue una serie de desdichas que acabaron en desastre”, narra Laura Muñoz, quien estuvo en el lugar del incendio horas después y pudo comprobar que no quedó “absolutamente nada”, ni siquiera bajo los escombros que quedaron una vez que las llamas fueron sofocadas.

Elia y José Luis sufrieron una intoxicación por el humo del incendio, además de algunas quemaduras y, en el caso de ella, un ataque de ansiedad, por lo que ambos fueron trasladados al Centro de Salud de Riaza (Segovia), sin daños mayores en su salud.

Las investigaciones aún no han determinado las causas del incendio, pero Laura Muñoz ha contado a EFE que el matrimonio cree que pudo ser ocasionado por un nido que se prendió dentro de la chimenea de la vivienda y que, aunque fue retirado, podría haber dejado una brizna encendida que habría desencadenado el siniestro.

Desde que vivieron aquella pesadilla, el matrimonio fue acogido en casa de su hija y ayudado durante los primeros días por pequeñas donaciones de sus vecinos, que les llevaban productos básicos como ropas con las que poder vestirse.

Mientras tanto, la panadería “Ambrosía” que Elia y José Luis regentan en el barrio del Pilar de Madrid, amanecía con un cartel que informaba de su cierre temporal “por asuntos personales”.

Unos días después, Mayte la de la papelería, una amiga íntima del matrimonio y dueña de un negocio ubicado a unos cuantos metros, explicaba en otro cartel pegado en la cerrada panadería lo que había sucedido y pedía a los vecinos que fueran a su local a hacer una donación.

Y con ese ejemplo, la hija de Mayte, Laura Muñoz, de 27 años, pensó en ampliar la petición a través una campaña de microfinanciación colectiva en el portal GofundMe, iniciativa que, bajo el título “Ayudémosles a recomenzar”, ha recaudado ya más de 2.000 euros en tres días con 75 donantes.

A esta cantidad han de sumarse otros 2.000 euros que se calcula habría recaudado Mayte en la papelería por medio de donaciones en efectivo, según ha informado su hija.

Por el momento, a pesar de gozar de buena salud, Elia y José Luis se encuentran “en un estado de ansiedad constante” y sin fuerzas para comenzar de cero, según explica la amiga del matrimonio.

Laura espera que la movilización del vecindario y su iniciativa sirvan precisamente para dar este impulso a la pareja o, al menos, para que encuentren “la calma que necesitan” para superar las nuevas circunstancias.