Tímidos y llenos de ganas de esta noche, los más niños visitaron a Sus Majestades. / C.N

Un año de pandemia mundial no puede con la magia de la noche de Reyes. Así de claro se tuvo desde el Ayuntamiento de Cuéllar, que estudiando todas las maneras posibles para acoger la visita de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente han logrado dar con la fórmula. Como ya se hizo en la visita de Papá Noël, los colegios fueron la sede oficial a la que los pequeños acudieron para visitar, en este caso, a los Reyes Magos.

Un estricto orden de horarios por edades logró que las visitas se realizaran de manera controlada. Desde la Concejalía de Educación y en colaboración con la de Cultura se estipularon horarios para no hacer coincidir a demasiadas familias en las visitas. Cada niño acudió al centro en el que se encuentra escolarizado, y las familias con más de un niño en edad escolar fueron a la hora del más pequeño. Para los no escolarizados en el municipio se eligió el colegio La Villa como sede, a la que se acercaron con el mismo procedimiento de horarios por edades.

Las visitas sustituyen a la cabalgata de Reyes
La distancia marcó las visitas, en las que no faltó la ilusión de los niños. / C.N

Los más pequeños disfrutaron de una tarde de 5 de enero muy distinta a la de otros años. En esta ocasión, Sus Majestades se instalaron en los gimnasios de los colegios Santa Clara y La Villa, y en el hall de San Gil, con una distancia prudencial para evitar cualquier tipo de contacto. Alrededor de dos metros de distancia hicieron de esta visita un acto seguro para todos. Solo un adulto pudo acompañar a los niños en la visita, que se realizó de manera rápida y vigilando todos los protocolos. Policía Local y Protección Civil estuvieron presentes en los centros, así como el personal del Ayuntamiento y voluntarios que velaron por un transcurso seguro de las visitas.

Este año no han sido las AMPAS las encargadas de realizar vistosas carrozas que, tiradas por tractores, repartirían caramelos y alegría. Los barrios no se han unido para sacar adelante los belenes vivientes tan tradicionales de Cuéllar en la noche de Reyes, en los que el frío pasa desapercibido y se combate con el chocolate y las pastas que los niños ofrecen. Las hogueras no se han realizado, los portales de Belén no se han instalado, pero las caras de ilusión de los niños sí estuvieron presentes.