Piscina municipal de Cuéllar.
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En el último pleno ordinario celebrado en el Ayuntamiento de Cuéllar, Borja Sanz, del grupo Centrados, quiso interesarse por la temporada 2020 de las piscinas de Cuéllar. En el turno de ruegos formuló las cuestiones para conocer la situación actual, cómo se va a plantear el funcionamiento, cómo se plantea salvar deficiencias y si la intención de remunicipalizar las instalaciones se haría realidad. También detalló alguna de esas deficiencias más acusadas, como el estado del césped, el corto periodo de apertura frente a otras piscinas de la zona -abren a primeros de junio y cierran el 15 de septiembre-, o la ausencia de bar, una de las carencias más acusadas. Igualmente, el precio de las entradas con “peores servicios” y el incómodo acceso fueron otras  de esas carencias planteadas con el objetivo de que sean solventadas desde febrero, “porque aún queda tiempo”, como explicó Sanz.

Fue el alcalde, Carlos Fraile, el encargado de dar respuesta a este ruego, que habló con franqueza diciendo que la situación de la piscina “está mal”. Explicó que habrá que acometer una inversión de entre 6.000 y 8.000 euros para bombas de la depuradora, otra bomba que dé calor en los vestuarios, y que los informes de la actual empresa concesionaria muestran muchas reparaciones “dudosas” que han traído más problemas. Fraile habló del mal estado de los azulejos del vaso y de que el estado del césped debería ser mejor. En esta línea, habló de un árbol caído y dos que, seguramente debido a fugas de cloro, están podridos y deberán ser talados; “tendremos que repensar qué poner ahí para dar sombra”, aclaró el alcalde. Así, la situación futura más próxima y que comunicó el regidor local fue la remunicipalización. Estudiarán los precios conforme a la ley y todo lo pertinente para completar este proceso, conscientes de “la fuga de vecinos a otras piscinas”.

Respecto a la fecha de apertura y cierre, adelantó que será algo a estuadiar y que no ha comenzado la selección de personal. Una de las demandas populares es el bar de la piscina, cerrado en los dos últimos años y motivo por el que los vecinos han optado por las de localidades cercanas más pequeñas que Cuéllar. El alcalde comentó que la intención, a falta de concretar las cuestiones económicas y sabiendo “que se podría hacer más”, es aprovechar la infraestructura existente que también puede dar servicio a las pistas deportivas. La inversión de obra conlleva embaldosar cocina, zona de mostrador y dotar de equipamiento necesario para que Sanidad autorice  su apertura. Fraile aseguró que el fin último del proceso de remunicipalización es que las piscinas “vuelvan a dar el servicio que daban en Cuéllar”.