Las mascotas reciben la bendición por San Antón

Con motivo de la celebración del patrón de los animales, Valsaín recupera su tradicional acto y el sacerdote bendice a más de una decena de perros y gatos

Los animales reciben la bendición del sacerdote Alejandro Roso en el día grande de San Antón. / NEREA LLORENTE
Los animales reciben la bendición del sacerdote Alejandro Roso en el día grande de San Antón, en Valsaín. / NEREA LLORENTE

Disfrazados, con un tutú, con coronas o incluso pajaritas de colores. Un año más, las mascotas tomaron este sábado, 15 de enero, la parroquia de Valsaín. Los dueños de una decena de perros y de apenas dos gatos aprovecharon la celebración del día de San Antón, patrón de los animales, para que estos recibieran la tradicional bendición.

Llegaron solos, en pareja, en grupo, arreglados para la ocasión o con lo puesto, pero todos iban en busca de su santo en una festividad que sirve para recordar el valor de los animales, y trata de concienciar sobre el respeto y cuidado hacia ellos. A pesar de que había quienes trataban de esquivar el agua bendita, sus dueños los sujetaban con firmeza y todos acabaron recibiendo la bendición del sacerdote Alejandro Roso –es el octavo año que ofició el acto-, una vez que concluyó la misa que se celebró en el marco de la festividad católica del 17 de enero.

Hace tiempo que los animales se convirtieron en un integrante más de la familia –ahora también lo establece la nueva Ley de protección animal- y en los fieles compañeros de un buen número de segovianos. “No son solo una mascota”, aseguró Cristina Valverde, quien participaba por cuarto año en este acto. Sus tres perros, Nala (12 años), Tira (once) y Niebla (uno), dos mastines y un pointer, se hicieron con el tercer premio al ‘mejor animal engalanado’: 10 euros.

Este acto es también una oportunidad para que los propios animales socialicen, hagan nuevos amigos y entren en contacto con otras especies, tal y como afirmó María Coto, cuya perra Sita, un pitbull, llevaba un disfraz de un vaquero sobre “un caballo desbocado”, que le valió para hacerse con el primer premio, de 20 euros. “Encantada” con la idea de que su mascota “pueda relacionarse con otras”, esta no era la primera edición en la que participaba.

El segundo premio fue para Cathy, “un perro cowboy”, que acudía al evento un año más. En esta ocasión, Hilaria Trilla acudió con la bodeguera de su sobrina, a la que disfrazó con una montura, con un claro objetivo: mantener vivas las tradiciones e inculcárselas a los más pequeños de la familia.

Entre tanto perro, tan solo había dos gatos. En un trasportín, Cristina Serrano llevó a Sheldon, con apenas un año y medio de vida, hasta la parroquia de Valsaín para que el cura “lo bautizara” y, de esta forma, lo hicieran partícipes de sus “costumbres y convicciones”.

Corta de troncos

Este sábado no solo fue un día dedicado a los animales. Siguiendo el legado de su abuelo y su padre, José María y Diego Benito protagonizaron la tradicional ‘corta de troncos’, una exhibición que, cada año, acoge Valsaín y que estuvo amenizada por el grupo de dulzainas ‘Peñalara’.

Aunque el esfuerzo y la preparación física es “muy importante”, la clave es la técnica. “Los mejores cortadores no son los más jóvenes, sino los más veteranos”, aseguró José María. De esta forma, el club de cortadores de Valsaín trata de acercar este deporte a sus vecinos para darle así visibilidad a una actividad aún desconocida para muchos.

Con cinco lotes de cuatro palos cada uno (la madera era pino de Valsaín), los dos hermanos realizaron un corte horizontal por parejas, también denominada ‘chanda libre’, con un hacha de acero australiano. A esto le siguió una exhibición de levantamiento de piedra.