La Reserva de la Biosfera ya cuenta con un escondite fotográfico

Colectivo Azálvaro inauguró su ‘hide’, financiado por el grupo de acción local ‘Segovia Sur’. La iniciativa está integrada en el proyecto ‘Fauna Necrófaga y Ganadería’ (FANEGA).

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La Reserva de la Biosfera ya tiene escondite fotográfico. El pasado 27 de noviembre tuvo lugar la presentación pública del nuevo “hide” para la realización de actividades fotográficas de fauna salvaje. Dicho escondite fotográfico se sitúa en el recinto destinado a la alimentación de aves necrófagas (muladar) ubicado en El Espinar, que gestiona el Colectivo Azálvaro. El principal objetivo de esta iniciativa es fomentar un turismo sostenible de observación de la naturaleza y conocimiento de la avifauna existente en el municipio.

Con motivo de la inauguración se trasladaron al lugar la alcaldesa de la localidad, Alicia Palomo (PSOE), representantes del equipo de Gobierno y varios concejales de la corporación municipal (ediles de Sí se Puede y Ciudadanos).También estuvieron el técnico municipal de Medio Ambiente y agentes medioambientales de El Espinar.

De igual forma, asistió Emilio García Gómez, gerente del grupo de acción local ‘Segovia Sur’, entidad que posibilitó la financiación del escondite fotográfico, como iniciativa integrada en el proyecto de cooperación FANEGA (Fauna Necrófaga y Ganadería), cuyo fin es el de apoyar e impulsar medidas y acciones que posibiliten la coexistencia de la ganadería y las aves necrófagas, y que persigue a la vez la creación de sinergias con el sector turístico. El proyecto FANEGA está financiado por los programas LEADERCAL, en colaboración con la Consejería de Agricultura y Ganadería, así como la de Fomento y Medio Ambiente.

Los asistentes pudieron comprobar que el “hide” es de contenidas dimensiones pero suficientemente confortable y apto, puesto que disfruta de un ángulo de visibilidad al exterior de sorprendente amplitud, buscado la mimetización del escondite con su entorno de forma natural, construido con cubierta tipo vegetal, ligeramente enterrado y con cristal espía. Del mismo modo, se proyectó su accesibilidad para todas aquellas personas que, por una u otra razón, de forma permanente o transitoria, se encuentren en una situación de limitación o movilidad reducida.

Resultó también de enorme interés el examen de la charca-bebedero para aves, anfibios y otros invertebrados, extendida en uno de los laterales del “hide”, que por su proximidad a uno de los ventanales permitirá la realización de fotografías de tipo “macro” y fotografía de aves con reflejo de los animales que lo frecuenten.

El presidente de Colectivo Azálvaro, José Aguilera, agradeció a los presentes su asistencia y particularmente a los que posibilitaron económicamente la iniciativa, ilustrando a continuación a la concurrencia sobre los objetivos que pretende la organización ecologista con la recién comenzada explotación del escondite fotográfico.

Un espacio para la educación ambiental y la investigación.- Los objetivos del Colectivo Azálvaro con el escondite fotográfico se pueden resumir en dos: por un lado, la práctica de actividades fotográficas del medio natural desde un puesto privilegiado, donde el usuario podrá ser testigo de primera línea de los festines extraordinarios que allí tienen lugar, en los que participan en número abrumador todas las especies necrófagas, oportunistas o principales, existentes en la Reserva de la Biosfera; y, por la misma razón, el “hide” servirá para la realización de actividades de educación y concienciación medioambiental de jóvenes y mayores, que nunca olvidarán la experiencia de haber presenciado el maravilloso espectáculo del banquete de los buitres.

Los muladares se convierten así en lugares interesantes para la realización de interpretación de la naturaleza, labores divulgativas o como centros de ocio para visitantes y aficionados a la ornitología, todo ello garantizando las medidas de seguridad básicas para las aves. Son también lugares estratégicos para la investigación, pues en ellos resulta relativamente sencillo el estudio de determinados aspectos de la biología de las aves carroñeras y sus relaciones.

Finalmente, José Aguilera se mostró convencido de que el recién estrenado escondite fotográfico, gracias a sus excepcionales condiciones, habrá de convertirse en un foco de interés para naturalistas y ornitólogos de todo el mundo, transformándose en un dinamizador de actividades turísticas, culturales y educativas que servirán para promocionar las bondades de la localidad segoviana más allá de sus lindes.