La Asociación Hespérides invitó a descubrir las Perseidas y la Luna

Cerca de medio centenar de personas acudió a la actividad de la Asociación Hespérides, cuyo fin es la divulgación y puesta en práctica del conocimiento científico y tecnológico.

Un grupo de más de cuarenta personas acudió fiel a la cita con la astronomía convocada por la Asociación de Ciencia y Tecnología Hespérides de El Espinar en la madrugada del martes al miércoles, para observar juntos las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, como se denomina popularmente a la “lluvia de estrellas” que más expectación genera cada verano.

Los miembros de Hespérides guiaron a los más pequeños con una explicación sobre las distintas constelaciones que pueden verse a simple vista y, por turnos, aprovecharon para acercase un poco más a la Luna, que este año ha competido con las estrellas fugaces, que cada mes de agosto aparecen en el firmamento.

“Tuvimos que retirarnos antes de lo que solemos hacer en noches de observación como esta porque el cielo comenzó a nublarse poco a poco hasta quedar cubierto —explicó el presidente de Hespérides, José Ignacio María Barreno—. Aún así, la gente disfrutó mucho con la actividad, sobre todo los niños, para los que siempre es un acontecimiento presenciar este fenómeno”.

Las llamadas estrellas fugaces son pequeñas partículas de polvo, que pierden los cometas, que se dispersan en forma de corriente, y esta es atravesada cada año por la Tierra en su recorrido alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.

Así, las verdaderas responsables de las Lágrimas de San Lorenzo son las partículas del cometa Swift-Tuttle, y su denominación de Perseidas se debe a que su radiante se encuentra en la constelación de Perseo, “es decir, que parecen originarse en el mismo punto que esta constelación”, en palabras de María Barreno.

La Asociación Hespérides, radicada en El Espinar, tiene su origen en el verano de 2007 y desde entonces se ha convertido en una referencia de la divulgación y práctica del conocimiento científico y tecnológico con actividades como la vivida la otra noche.