“Encierro al revés”, en un tramo del recorrido urbano en Cuéllar, provocado por la vuelta de parte de la manada hasta reagruparse de nuevo y realizar “un segundo encierro”. / Chantal Núñez
“Encierro al revés”, en un tramo del recorrido urbano en Cuéllar, provocado por la vuelta de parte de la manada hasta reagruparse de nuevo y realizar “un segundo encierro”. / Chantal Núñez
Publicidad

Imparables en el campo y disgregados en el recorrido urbano, así están siendo los encierros en Cuéllar este 2019, aunque todos han entrado completos, con seis toros o novillos. Ayer era el turno de la ganadería portuguesa de Condessa de Sobral. La salida volvió a ser fuerte; no hay día que la emoción y el impulso de la manada no se den cita a las 8.00 de la mañana en los corrales del río Cega.

El alcalde, en sus declaraciones posteriores al encierro, explicó que ayer en la salida dio la sensación de que los novillos podrían pararse, pero tiraron los más fuertes. Así, lo que ocurrió minutos después fue que la mana se partió en tres grupos diferenciados que así llegaron al paso de Las Máquinas, zona en la que sigue habiendo gran cantidad de público a pie y en coche. Esos tres grupos de dos novillos respectivamente se mantuvieron así al paso por la carretera de Cantalejo, donde los caballistas volvieron a demostrar sus dotes para reagrupar la manada como podían para que el paso fuera seguro. No se pudo parar a los novillos hasta prácticamente antes del túnel, junto al regadío que se encuentra protegido con una malla y al que se evita llegar. Ahí descansó la manada en una parada muy larga para euqiparar las fuerzas de las reses, pero no daría resultado dadas las condiciones de después; cada novillos volvió a demostrar su encaste y su potencia en cuanto se dio la oportunidad. De hecho, así ocurrió: los novillos entraron en el recorrido urbano casi tres minutos antes de la hora prevista, deshaciendo la rueda y dejando a los danzantes con las ganas de otra jota más. El novillo número 6 no consiguió bajar con el resto de la manada por El Embudo, algo que ya viene siendo la tónica habitual estas fiestas. El astado giró hacia un lado y protagonizó escenas de riesgo junto a los vehículos que allí se colocan, en la parte alta de El Embudo. Volvieron los bueyes para lograr que se uniera a esta pequeña manada el último astado, mientras que en las calles se vivían también escenas de emoción. el encierro entró disgregado, con cuatro novillos más o menos agrupados pero muy lentos en la subida de la calle Las Parras, entre otras zonas. Mientras los mozos tiraban de ellos, el rezagado se adentraba en el recorrido urbano, pero algo que pocas veces se da en Cuéllar sucedió ayer: a la altura de San Francisco, la primera manada se dio la vuelta, al completo. Un encierro al revés ponía en tensión a todos los espectadores y corredores, también a los pastores que iniciaban una ardua labor para devolver la dirección a las reses. La manada realizó el recorrido al revés durante varios metros, desde San Francisco hasta más abajo de la Plaza de Los Coches. Allí, mozos y pastores giraron a todos los novillos, también al último, y comenzó otro encierro práctcamente diferente. Ahora sí, los corredores pudieron disfrutar de una subida fuerte y compacta, como a ellos les gusta, dejando estampas para el recuerdo. Entraron todos los novillos en la Plaza de Toros con rapidez y de manera limpia, pues no se registraron ni contusionados ni heridos. Sí hay que destacar que el caballo del director de campo sufrió un pinchazo justo a la salida de los corrales, que además provocó la caída del propio director, que se reincorporaría después a su labor.

El alcalde sí ha reconocido que hay demasiada gente andando por el camino hasta el paso de Las Máquinas, pero “sin excesiva molestia”. Lo que sí han hecho es tomar medidas en aquellos puntos donde los coches no pueden posicionarse, para su retirada de inmediato.