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La Virgen del Rosario, con las primeras ofrendas recibidas. / C.N.

La villa de Cuéllar hubiera vivido este sábado el día más importante del año, el conocido como ‘sábado de toros’; las peñas, las charangas, el ambiente festivo y el pregón hubieran marcado la jornada que divide el año cuellarano en dos, el “antes” y el “después de toros”. Sin embargo, la pandemia y el elevado número de contagios aún presente en la sociedad en general han obligado a suspender todos los actos oficiales, a pesar de que se mantienen actividades taurinas y culturales bastante controladas. Por otro lado, el sentimiento y la emoción cuentan con símbolos como el de la patrona de Cuéllar, la Virgen del Rosario, que aunque no haya fiestas ha seguido siendo protagonista para todos sus devotos.

Desde mitad de semana, la imagen de Nuestra Señora del Rosario se ha colocado presidiendo el templo parroquial de San Miguel. Este año no han sido la Corregidora ni las Damas las que la han trasladado a hombros hasta la Capilla de Santo Tomé, y tampoco ha podido abrirse paso en la Plaza Mayor, entre peñas y júbilo, para volver a la iglesia de San Miguel. La parroquia se ha encargado de su colocación y de transmitir también a través de las redes sociales la posibilidad de visitarla el sábado, en su día grande. Han sido numerosas las visitas, con fieles de todas las edades, que han llevado todo tipo de flores para colocar a sus pies y a su alrededor, para arropar a la patrona local. Durante toda la mañana y la tarde, la Virgen recibió este sábado las visitas de los cuellaranos que no olvidan que aunque no haya fiestas oficiales, la Virgen sigue siendo el símbolo de ellas, un motivo de agradecimiento, de petición de amparo y de devoción.

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La jornada se caracterizó por la tranquilidad, aunque cuadrillas de vecinos sí se juntaron con aparente moderación, y vestidos con el traje de peña. / C.N.

Hoy se celebra la eucaristía en la iglesia de San Miguel, a las 13.00 horas, con la esperanza de que el año que viene sea una multitudinaria misa en la que Corregidora, Damas y corporación municipal acompañen a la Virgen tras un emocionante encierro, tras un almuerzo y con el ambiente festivo propio de unas fiestas “normales”.

A pesar de todo, la noche del viernes sí se notó un ambiente festivo entre los cuellaranos, que se palpaba en sus terrazas y bares, repletos de vecinos y allegados que no han perdido la oportunidad de reencontrarse en esta señalada fecha. La de ayer sábado también fue una jornada festiva aunque moderada, pero con todos los vecinos en sus calles y con mucho ambiente taurino con motivo del festejo que se celebró en el coso cuellarano.

La villa sigue inmersa en unos días enrarecidos, con sentimientos de melancolía y con ganas de celebrar, aunque se haga con responsabilidad, que Cuéllar tiene una semana más especial que las demás del resto del año.