La Virgen del Henar vuelve al Santuario. / C.N.
La Virgen del Henar vuelve al Santuario. / C.N.

Cuéllar vivió ayer un momento sin precedentes: la despedida de la visita de la Virgen del Henar, alcaldesa local, que finalizaba su periplo en la villa tras una semana. La eucaristía en la Plaza Mayor ya congregó a decenas de vecinos que no perdieron la ocasión de vivir este inicio de despedida.

La Coral Cuellarana participó en esta celebración tan emotiva que presidió la Virgen en un escenario dispuesto para la ocasión. Al concluir, comenzó una procesión por las calles de la villa que solo algunos afortunados pudieron contemplar en ocasiones anteriores; como explica Juan Carlos Llorente –historiador local– desde 1619 en que acudió a una rogativa por los campos, la Virgen ha acudido otra docena de veces a la villa, la última en 1972 por la coronación canónica, pero esta visita por el Año Jubilar Henarense ha marcado un punto en la historia. En puntos clave como el arco de San Martín comenzaron las jotas que hicieron bailar a los allí presentes.

Así, la Virgen llegó a los alrededores de San Martín y el Castillo de Cuéllar. La estampa fue histórica: un centenar de caballistas a lomos de sus equinos esperaban, uniformados con camisa blanca y pañuelo azul al cuello, para escoltar a la Virgen hasta el Santuario. Esta fue portada en carreta, como antiguamente, mientras decenas de peregrinos hicieron el camino andando a su lado.

Tras una hora de camino, caballistas, peregrinos y la Virgen del Henar llegaron hasta el Santuario. La Fuente del Cirio, lugar de culto para los fieles de la imagen, fue el lugar de recibimiento: centenares de personas esperaron la llegada de la Virgen, venidos desde muy diversos lugares de la comarca, porque la fe por la Virgen del Henar traspasa fronteras. Allí se bendijo el estandarte de la Virgen, creado y donado por Azucena Fraile.

El grupo de danzas Villa de Cuéllar volvió a honrar a la Virgen bailando, como lo hizo momentos antes en el Castillo. Así se repitieron las jotas, todas ellas muy significativas y acordes a la ocasión, hasta el pórtico del Santuario. Todo recordaba a las romerías de El Henar, y a dos años sin poder celebrarse, por lo que esta ocasión del Año Jubilar se disfrutó como nunca entre los devotos. El canto de La Salve a la puerta de la iglesia sirvió para cerrar la jornada en la que la Virgen del Henar vuelve a su sede, su casa y el hogar de los miles de fieles que allí acuden.