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El gran día de El Henar pudo desarrollarse por fin después de que la tradicional Romería se aplazara la semana pasada. La lluvia dio tregua durante la jornada de ayer, aunque los miles de fieles no dejaron de mirar al cielo, plagado de nubes amenazantes, con la esperanza de que al fin ayer la Virgen pudiera recorrer la pradera del Santuario. Y así, ocurrió, aunque sí se noto una menor afluencia de gente. Son muchos los que se desplazan para el día de El Henar, pero la gran cantidad de lluvia no permitía sacar la imagen en procesión, y ante el aplazamiento, algunos devotos no pudieron desplazarse.
No obstante, fueron otros tantos miles de personas los que acudieron puntuales a la cita con la Virgen de El Henar, caiga el día que caiga. El objetivo es honrarla y para ello se acercaron a este paraje. Como anunciaron los padres Carmelitas el domingo anterior, si el tiempo lo permitía habría misa de campaña. No fue como tal en la pradera pero sí fue en el exterior del Santuario; en lo alto de la escalinata del Santuario se colocó el padre Bocos con la mesa del altar para poder predicar la eucaristía, y detrás, impetuosa, la imagen de la Virgen de El Henar, resguardada de la posible lluvia que todos rezaban por que no cayera.

Y aguantó casi hasta el final, porque seguidamente, los miles de devotos que escucharon la misa se colocaron en formación para poder alabar a la Morenita de Castilla como se hace en este lugar: danzando delante de ella. Las primeras jotas resonaron frente al Santuario y rápidamente, la imagen echó a andar empujada por los devotos. Junto a ella, decenas de niños se sentaron para realizar un tramo de recorrido montados en la carroza, mientras sus familiares piden protección para ellos desde abajo. La procesión fue mucha más ágil que en otras ocasiones; la menor afluencia de público tuvo que ver, pero principalmente, la amenaza de lluvia. Así, cuando la Virgen realiza todo el recorrido en más de tres horas, ayer lo hizo en algo menos tiempo, y la lluvia se hizo presente, muy levemente, al final, pero sin entorpecer nada su desarrollo.

Volvieron a ser puntos especialmente emotivos el paso por la Fuente del Cirio o la llegada al Santuario, donde las miles de personas que acudieron a ver a la Virgen se reunieron junto a la escalinata para cantar, llenos de devoción, la Salve. Los aplausos rompieron este solemne canto, seguido de los vítores de alabanza a la Virgen de El Henar, que cuenta con fieles de todos los rincones de la comunidad. Al final, el aplazamiento de la Romería ha logrado que los peregrinos y fieles pudieran disfrutar de su Virgen en este bello entorno que tanto atractivo tiene casi en cualquier época del año. La decisión de los padres Carmelitas fue muy bien recibida ya que, a pesar de todo, se pudo completar la procesión.
Mientras, los más de 200 puestos ubicados en La Chopera, como la jornada de domingo anterior, recibieron la visita de otros tantos cientos de persoans que no pierden la oportunidad de pasear y comprar por allí el día de El Henarillo. Por otro lado, los más valientes desplegaron todo el utillaje de campo para quedarse a disfrutar de una jornada de comida en la pradera, como manda la tradición. Una menor afluencia porque el tiempo no acompañaba especialmente no llenó todo el espacio, como en otras ocasiones, pero sí buena parte.

Culmina así esta festividad de El Henar “en dos fases”, mientras los fieles agradecen y piden a su Virgen protección para todo este año, hasta que el próximo septiembre se la vea de nuevo en su Romería, si el tiempo lo permite, el domingo 20 de septiembre.