Festival Manos Unidas
Actuación de uno de los coelgios en el Festival de Manos Unidas, con muchos de los alumnos como parte del voluntariado./ alba garcía

Una tarde de disfrute y buenas voluntades, eso fue lo que vivieron los vecinos de la villa de Cuéllar y de toda la comarca gracias al Festival Solidario de Manos Unidas. Desde primera hora de la mañana, el Pabellón Polideportivo de Cuéllar fue un hervidero de gente y de actividad. Primero los voluntarios, que se estima que el grupo superara, en todas sus labores, más de 90 personas. Preparar el escenario, los obsequios a los participantes de las actuaciones, las rifas y todo lo que se iba a ofrecer esa tarde era fundamental ese día, marcado en el calendario desde hace meses. Para el grupo de Manos Unidas de Cuéllar, el Festival Solidario es una de las actividades más fuertes y la que mayor cantidad de recaudación consigue. En total, se calcula que para este festival se movilizan a unas 250 personas actuando, más de 100 empresas colaboradoras y 10 patrocinadores principales. Además, se cuenta con la ayuda de las AMPAS de los tres CEIP de Cuéllar, Protección Civil, Personal Sanitario y ese público fiel sin el que el festival no tendría sentido ninguno.
A partir de las 18.00 horas, la fiesta comenzó y el graderío del Pabellón Polideportivo volvió a completarse un año más. Se estima que el público sobrepasó las mil personas, y la recaudación ronda los 9.000 euros, por lo que queda claro que la solidaridad de los cuellaranos nunca se pone límite, y si se lo pone, lo superan.

El Pabellón no solo fue un espacio para las actuaciones. Pasar la tarde completa era el plan que proponían desde Manos unidas Cuéllar. Además de ofrecer la venta de todo tipo de productos realizados por ellos mismos durante las semanas previas al Festival, los asistentes pudieron merendar en la misma zona, tomar un refresco, unos dulces, bocadillos y todo tipo de tentempiés y pasar la tarde completa en buena compañía y, lo más importante, colaborando con los más desfavorecidos.

Más de una decena de grupos actuaron para sumar más al proyecto de este 2018 de Manos Unidas, que cada año se propone un reto nuevo y lo consigue. En esta ocasión se trata de un proyecto enfocado a una escuela en Zimbabwe. Se trata concretamente de un proyecto educativo para la construcción de tres aulas de Infantil y un depósito de agua. Para ello, la acción del sábado pr la tarde fue fundamental ya que a la hora de hacer recuento de recaudación entre todas las actividades de la campaña, esta junto al Rastrillo Solidario son las más beneficiosas. Pero también lo son por la implicación del voluntariado y de la vecindad. Ver el Pabellón Polideportivo tan lleno como ayer es la recompensa más inmediata para los voluntarios y organizadores. Para los grupos participantes también lo es por su colaboración; además marcan esta como una fecha clave en su calendario, y cada vez se animan más grupos de fuera. Ayer lo hicieron por ejemplo el grupo de Country de Sanchonuño Huercasa y el de flamenco de Portillo, que con sus diferentes estilos de baile amenizaron un poco de la tarde solidaria que acogía Cuéllar. a gimnasia rítmica dirigida por Miriam Palenzuela también ocupó buena parte de las actuaciones, que se divieron en grupos por edades. Los colegios y sus alumnos dieron una lección de paz interpretando sus particulares canciones con baile incluido, bajo la atenta mirada de unos padres encantados de verlos y de que la finalidad de sus actuaciones sea solidaria.

Muy satisfechos, el grupo de voluntarios de Manos Unidas cerró una tarde de lo más productiva y acercándose un poco más a su objetivo: ayudar a los más necesitados de África, conscientes de su privilegiada posición en el primer mundo.