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Un año más, las fiestas de El Salvador llegan a su fin con una de las tradiciones más arraigadas del barrio, el “martes de las patatas”. Desde que comenzaran estas fiestas de El Henarillo, en honor a la Virgen de la Palma, el pasado viernes, el programa de actividades ha estado lleno cada jornada, y es el martes cuando cierran por todo lo alto con uno de los ritos que atrae a más gente de la totalidad de la villa.

Desde las 16.00 horas, las mujeres del barrio y allegadas comienzan a pelar patatas. Siempre se unen los hombres, algún cocinero experto y la buena mano de estas cuellaranas. Se disponen las grandes cacerolas bajo los arcos del atrio de la iglesia de El Salvador y comienza el proceso de creación de este plato que a todos encanta; así lo corrobora la afluencia de público por la noche. Después de muchas horas ante unos fogones creados expresamente para estas ocasiones, los cuellaranos comienzan a concentrarse en los alrededores de la iglesia, con ganas de degustar este plato tan típico y que, aseguran, tienen estilo propio: el de El Salvador. La cola para recoger un plato este año llegó a dar la vuelta a la iglesia, como es costumbre, y los vecinos acuden provistos de todo tipo de utensilios: platos, tuppers y cazuelas para poder servir a las cuadrillas que acuden juntas a esta cena amenizada por dulzainas. Los más generosos entregan un donativo en la hucha colocada al paso de recogida de la ración, que además pudieron acompañar con vino tinto.

Los más rápidos se colocaron en las mesas que se ubican también en el atrio, aunque para degustar las patatas no hacen falta grandes lujos; se pueden comer también de pie. Niños, jóvenes y mayores acudieron a esta cita ineludible que además de marcar el fin de El Henarillo, marca la cuenta atrás para otra festividad, la de San Miguel.

LA ASOCIACIÓN Después de casi cinco días de fiesta, la Asociación Cultural Barrio El Salvador hace balance de su organización y desarrollo. Lo califican de “muy positivo” y aseguran que “cogen apuntes de cómo mejorar en el futuro”. Así lo comunican a través de sus redes sociales, en las que agradecen a todas las personas que han colaborado de una manera u otra en hacer que las fiestas sean de todos. “Hacéis que merezca la pena todo el esfuerzo y trabajo que lleva su organización”, señalan. Así, emplazan a los vecinos a El Henarillo 2020, para continuar con sus conciertos, sopas de ajo, charangas, procesiones, encierros de carretones, danzas y, cómo no, patatas “al estilo de El Salvador”.