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Superficie quemada en el Puerto de Malangosto, en el término municipal de Torrecaballeros.

La tormenta eléctrica acaecida en la madrugada del martes al miércoles provocó la aparición de tres fuegos distintos a lo largo de la provincia de Segovia. Los rayos caídos durante esa noche, encendieron distintos fuegos en los municipios de Santiuste de San Bautista, Torrecaballeros y Fuenterrebollo. Por suerte, todos ellos fueron atajados a tiempo y en estos momentos se encuentran extinguidos o bajo control.

El primero de ellos tuvo lugar en el Puerto de Malangosto, donde dentro de apenas unos días se celebrará la tradicional romería, en el término municipal de Torrecaballeros. Al contrario que los otros dos, este incendio empezó durante la tarde, aunque los trabajos de extinción se han alargado durante toda la noche, detallan desde el Ayuntamiento.

El alcalde de Torrecaballeros, Rubén García, señaló que “por suerte” la dirección del viento provocó que el fuego virase hacia una zona de matorral en vez de hacia el pinar cercano, algo que habría complicado de forma cuantiosa las tareas de extinción. Esto, junto con la rápida actuación de los servicios antiincendios, permitió que se “atajara a tiempo”.

El incendio más importante fue el que afectó a los municipios de Coca, Santiuste de San Juan Bautista y Nava de la Asunción. El fuego, situado en la zona limítrofe donde confluyen los tres términos municipales, ha quemado algo menos de dos hectáreas y fue controlado ya por la mañana.

El alcalde de Nava de la Asunción, Juan José Maroto, señala que los equipos antiincendios señalan que la causa del inicio del fuego se debe a un rayo, afectando las llamas principalmente a una zona de pinar. Por suerte, detalla que ya está bajo control y “gracias a Dios ha sido poca cosa”.

El último de ellos se inició ya de mañana, en torno a las siete, en el término municipal de Fuenterrebollo, un incendio que fue controlado poco después.

Según detallan desde el Ayuntamiento de la localidad, el incendio se originó en una zona de pinar entre las poblaciones de Fuenterrebollo y Navalilla, pero “no ha sido gran cosa” y los equipos de extinción pronto pudieron ponerle freno.