La Concejalía se centra esta semana en la cultura árabe, judía y cristiana. / C.N.
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La Sociedad Micológica de Cuéllar ha recuperado una de sus actividades estrella y lo ha hecho con el éxito que merece en una población tan aficionada a la recolecta como la de Cuéllar. Desde hace varios años, las Jornadas Micológicas sufrieron un parón que ha cesado con la XXI edición, que además cambió de lugar para celebrarse en los anexos de San Francisco. La acogida fue realmente buena en sus dos jornadas de exposición y consulta, precedidas por dos salidas por los aledaños naturales de Cuéllar.

La primera de las excursiones se realizó por el monte-encinar de la villa, mientras que el domingo fue el entorno del río Cega el elegido. Los socios ilustraron a los aficionados que se animaron a realizar esta ruta de recolecta como actividad directamente relacionada con la muestra. Así, las mesas de San Francisco se poblaron de más de 160 ejemplares de todos los tamaños y formas. Los visitantes pudieron observarlas y olerlas, puesto que son muchas las especies que desprenden un particular olor que forma también parte de su identificación.

Pero entre todas ellas, una muy especial se llevó el protagonismo este año: la Entoloma Quellarense. Apareció varias jornadas antes y no lo hacía desde 2016; se trata de un hipógeo, un hongo que nace bajo el suelo y que suele encontrarse con ayuda de perros u otros animales, como la valorada trufa. Así lo hizo el campasperano Faustino García, miembro de la sociedad cuellarana y estudioso de los hipógeos y de este campo en general. Ayudado por su perra Tula, ha vuelto a encontrar este ejemplar para el que se realizó un estudio exhaustivo del mismo. Primero se realiza de manera macroscópica -vista, formas, olores-  y después microscópica. El siguiente paso es que un comité de expertos la valore y dictamine que sea única: es entonces cuando se declara nueva especie para la ciencia, como ocurrió con la Entoloma Quellarense.

La seta fue encontrada bajo los avellanos del río Cega y desde 2016 ha sido catalogada como nueva especie, con el lujo de ceder el nombre del topónimo de Cuéllar. Como explicó el concejal de Medio Ambiente y socio, Tomás Marcos, “gracias a la afición de Faustino, Cuéllar figura en el mapa micológico”.