Reinauguración El Alamillo
La presidenta de Cáritas Segovia pronunciando unas palabras en este acto de reinauguración./ c.n.
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Tras más de tres años de obras, iniciadas en agosto de 2014, la residencia El Alamillo de Cuéllar reinaguró sus instalaciones, por fin adaptadas a personas dependientes. Un sencillo acto sirvió para dar a conocer la renovación de la infraestructura, en el que estuvieron presentes el alcalde de la localidad, Jesús García, la presidenta de Cáritas Segovia, Rosario Díez, la directora de la residencia, Rosario Cachorro, la directora del Centro de Día, Caridad García, el delegado episcopal, familiares de los residentes, sacerdotes y voluntarios. El Obispo de Segovia, presente también, bendijo la residencia alegrándose de poder continuar con la labor de cuidado de los ancianos y enfermos, y además animó a la gente a valorar las obras de Cáritas “que intentan hacer la vida mucho más fácil a aquellos que tienen dificultades”.

El presupuesto para realizar esta reforma ha ascendido a los dos millones de euros, gastos sufragados por las aportaciones del IRPF, donaciones de empresas y particulares, recursos de la propia residencia y los actos benéficos realizados en la villa, en los que los veicnos no escatimaron en aportar su granito de arena; el último de ellos fue la función de teatro de Tempus Gaudii, todo un éxito. En la inauguración se recordó que Cáritas Diocesana adquirió este compromiso de adaptación de las instalaciones con el esfuerzo de voluntarios, trabajadores y residentes. La residencia se construyó en 1984 gracias a la donación de los terrenos en herencia de Asterio Galicia. Hasta 2010 la gestión la realizaban las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, para dar paso a las Hermanas Franciscanas junto a Cáritas, quienes se encargan ahora del cuidado del huéspedes.

LAS OBRAS Fue Rosario Cachorro, la encargada de detallar los trabajos realizados en las instalaciones. Se han realizado nuevos despachos en la planta baja, reformas en la zona de la cafetería, la biblioteca, la sala de fisioterapia, la peluquería y el gimnasio; todas ellas han sido reubicadas y adaptadas. En la planta superior se ha realizado una reconstrucción total: pasillos más anchos, habitaciones más grandes y calefacción con suelo radiante permiten que de verdad esta sea una residencia adaptada. Muchos otros elementos también se han tenido que renovar para esta causa.

La diferencia más palpable a nivel exterior es la construcción del edificio anexo, pero también lo es interiormente. Para todas las reubicaciones ha sido necesario construir esta parte, en cuya zona superior se sigue trabajando para contar con todas las habitaciones individuales, ya que algunas son aún dobles.
La residencia El Alamillo cuenta actualmente con 49 plazas ocupadas pero la lista de espera asciende a 50 personas.