El rejoneador mexicano Emiliano Gamero sale en hombros por la Puerta Grande de Riaza tras cortar dos orejas al segundo de su lote. / A.M.
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Riaza descorchó su feria con un festejo de rejones en el que Emiliano Gamero y Andrés Romero se impusieron en una tarde gris, marcada por la lluvia y la poca transmisión. La figura mexicana cortó dos orejas del segundo de su lote y salió en hombros del coso segoviano -que cumple sus bodas de plata- a base de raza, mientras que el jinete onubense, que paseó un trofeo de cada uno de sus antagonistas, se fue a pie demostrando su honra hacia un caballo que murió en el mismo día. Honestidad del andaluz que rindió a un buen nivel tras actuar con una reciente operación de clavícula. Completó y abrió la tarde el portugués Rui Fernandes, que hizo más méritos, salvó con los aceros, para ser silenciado por partida doble. Se lidió una novillada de Luis Albarrán, fuera de tipo para rejones pero manejable.

Feo, alto para y largo de cuello fue el que abrió plaza. Contrario a la presentación de un astafo para rejones. Fue manejable para Fernandes, pero apenas ofreció transmisión. Buena colocación del portugués, que destacó por su buen hacer y su oficio delante de la cara del animal. Amena lidia la que sentó el luso, que finalizó de un pinchazo y un rejonazo más efectivo que ortodoxo. Su labor fue silenciada ante la indiferencia del público.

Pasado el ecuador, la lluvia fue más y la tarde terminó por emborronarse. No mejoró el juego del cuarto, aunque tampoco resultó complicado. Fernandes selló una firme faena, que abrochó con banderillas cortas en todo lo alto. Silencio.

El segundo salió en la línea del primero, que pese a su pobre presentación permitió a Gamero ciertos pasajes de lucimiento. Dispuesto y entregado se mostró el mexicano, que destacó más por sus ganas que por su ejecución. Remató de un rejonazo un punto caído y un golpe de cruceta. Silencio.

Con otro son saltó el quinto. Tuvo movilidad, celo e incluso clase en los haceres de Gamero. El de México se metió puso al respetable de su parte a dos pistas y con una elegante y llamativa monta. Le cogió el aire al novillo y citó al quiebro en una suerte más vibrante que pulcra. Larga faena, que no redondeó a espadas. Aun así paseó dos trofeos.

Voluntad de Romero ante un ejemplar potable de juego, pero que al igual que sus hermanos no brilló por su presentación. Buenos pasajes al quiebro en una actuación en la que la lluvia deslució su puesta en escena. Pulcra ejecución del onubense, en un trasteo de largometraje. Cortó la primera oreja de la tarde, que no paseó ante la división de opiniones.

Cerró plaza un novillo algo más entonado que su par, al que Romero cuidó con clase. El de Huelva le exprimió con criterio, en una actuación en la que la ejecución de las suertes fue el principal reclamo hacia el público. Sumó otra oreja, pero se negó a salir en hombros junto al mexicano. Honradez del andaluz que dejó un importante poso de seriedad.

Ficha

Plaza de toros de Riaza. Primera de feria. Un tercio de entrada. Novillos de Luis Albarrán, de pobre presentación pero manejables.

Rui Fernandes, silencio y silencio.
Emiliano Gamero, silencio y dos orejas.
Andrés Romero, oreja y oreja. Salió a pie.