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La producción industrial de piensos compuestos para animales en España fue de 25,13 millones de toneladas en 2020, lo que supone una caída del 4,3% respecto al ejercicio anterior, por los efectos de la covid-19, que impactó en la restauración y, por tanto, en sus proveedores agroalimentarios. Así lo ha comunicado la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac).

En el caso de los animales para granja, la producción fue de 24,04 millones de toneladas, un 4,6 % menos interanual. El presidente de Cesfac, Fernando Antúnez, explicó que las previsiones para 2021 apuntan a que sigan notándose los efectos de la pandemia y que la producción de piensos, que venía de una tendencia ascendente en los últimos años, se mantenga en niveles similares a 2020.

Por especies ganaderas, el alimento para ganado porcino ha permanecido como la producción más relevante, con 11 millones de toneladas (+4,38 % respecto a 2019); seguido del conjunto vacuno, ovino, caprino, equino y conejos, con 9,27 millones de toneladas (-2,32 %) y aves (3,58 millones de toneladas y un -19,88 %).

Con estos datos, España se sitúa como segundo productor de piensos europeo, por detrás de Alemania, aunque Antúnez ha apuntado que en 2021 podría retomar su liderazgo.

El presidente de los productores de piensos expresó su preocupación por el encarecimiento de las materias primas desde hace ya casi un año, que se ha reflejado en líneas generales en el precio de los piensos.

A su juicio, el encarecimiento de proteínas, cereales y grasas se debe a las “grandes” compras que está haciendo China especialmente de maíz y soja, y a la entrada de fondos de inversión que se han visto atraídos por el sector, en el momento actual de pandemia.
Los fabricantes de pienso son, para el presidente de Cesfac, “meros sufridores” de esa situación, que preocupa “muchísimo” porque hay “falta de capacidad del sector ganadero de poder repercutir sus mayores costes” a los otros eslabones.

En los próximos meses, no espera que se produzcan “grandes bajadas de precios” porque dependerá de esos factores y de cómo afecta la climatología a la segunda cosecha mundial.

En la presentación participó también la directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Esperanza Orellana, quien incidió en la “anomalía” vivida en 2020 por la covid-19 pero también en la parte positiva: la alimentación de ganado fue un sector “esencial” para asegurar la viabilidad de la cadena alimentaria.

El sector se enfrenta ahora a retos como la reducción del uso de piensos medicamentosos, intentar que las materias primas importadas no estén vinculadas con la deforestación en zonas como Sudamérica o seguir potenciando la economía circular.