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Los arqueólogos trabajan este verano en su quinta temporada de trabajos. /E.A.

El yacimiento arqueológico de ‘La Peña del Moro’ cumple este año su quinta campaña de excavaciones y este verano aporta novedades en lo que se refiere a la caracterización cultural del yacimiento y su cronología, alargando la secuencia de ocupación del lugar. El hallazgo de cerámicas pertenecientes al episodio cultural del vaso campaniforme retrasa el comienzo de la utilización humana del sitio hasta el inicio de la Edad del Bronce, en fechas en torno al 2.000 a.C. al menos, con lo que la cronología del yacimiento cubriría toda esa etapa cultural y se incardinaría al final en la Edad del Hierro, constituyendo una singular e importante referencia para el estudio de las culturas metalúrgicas de la Cuenca del Duero.

El delegado territorial de la Junta en Segovia, José Mazarías, visitó ayer la intervención arqueológica en curso, en Navas de Oro. Este enclave ofrece información muy relevante sobre las poblaciones prehistóricas asentadas en este sector del Mar de Pinares segoviano. El responsable de la Junta ha estado acompañado en su visita por el alcalde de Navas de Oro, Victorino Rubio, y por la jefa del Servicio Territorial de Cultura y Turismo, Ruth Llorente.

El proyecto de investigación en ‘La Peña del Moro’ comenzó en 2017 y cuenta con financiación del Gobierno autonómico desde sus inicios (un total de 19.417,07 euros en las sucesivas campañas) y también con el apoyo económico del Ayuntamiento de Navas de Oro; del colectivo de vecinos de la localidad y de empresas, la mayoría de ellas del propio municipio.

La superposición de viviendas entre la Edad del Bronce y el primer Hierro, algo que no es frecuente en el paisaje arqueológico de la región, convierte al yacimiento de Navas de Oro en una referencia incuestionable para el estudio de los procesos evolutivos de los grupos culturales que lo ocuparon durante un largo periodo de tiempo. Se trata de una época caracterizada por un gran cambio cultural acompañada por otro de tipo climático y ambiental, lo que sin duda influyó en la dinámica de ocupación del territorio por las sociedades que lo protagonizaron. Distintas analíticas específicas realizadas en el yacimiento, y sobre algunos de los materiales recuperados, han permitido hacer una aproximación a las condiciones naturales y medioambientales de la zona durante la ocupación, así como a determinados aspectos de la economía de estas poblaciones prehistóricas, entre los que cabe citar el aprovechamiento y explotación de los recursos del monte y, singularmente, de la resina.

La Peña del Moro es un asentamiento humano complejo en el que se ha identificado una sucesión de estructuras de habitación prehistóricas, relacionadas con diferentes instalaciones para almacenamiento (silos), que se solapan unas con otras y que se vinculan además a dos culturas diferentes, con características propias bien definidas y que señalan una secuencia desde la plenitud de la Edad del Bronce, en torno a 1.500 a.C., y hasta la primera Edad del Hierro, hacia 850 a.C., con fechas aseguradas por los resultados de las dataciones efectuadas mediante el método del carbono 14 en las viviendas estudiadas en el castro.

Es un yacimiento de altura, de carácter castreño, localizado en un enclave sin duda estratégico, pero que a la vez que oculto en el paisaje modelado por el río Eresma en esta zona.