Imagen de la talla restaurada de la patrona de Pinillos./E.A.
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En la primavera de 2019, mientras restauraban una pintura de San Pablo en la iglesia de Pinillos de Polendos, Mariví Postigo y Diana Martínez no pudieron por menos de fijarse en la más importante obra de arte del templo: la Virgen del Rosario. “Se hallaba en muy mal estado de conservación”, aseguran las dos restauradoras de la empresa ‘Dammar’, quienes recomendaron a la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario una intervención.

El asunto se abordó en la asamblea de la hermandad celebrada a finales de agosto, aunque no se tomó ninguna decisión al respecto, al considerar que no solo debían tomar parte los cofrades sino también aquellos vecinos de Pinillos o personas vinculadas al pueblo que, por devoción a la patrona, lo desearan. Así las cosas, se organizó una consulta popular, durante las fiestas patronales del pasado octubre, en la que aquellos que quisieron contestaron a la pregunta “¿Quiere usted que se restaure la Virgen del Rosario, devolviendo a la talla sus rasgos originales?”. La respuesta fue clara. La gran mayoría de los pinillenses apoyaron la restauración de su patrona.

Con el visto bueno del Obispado de Segovia, las dos técnicas comenzaron de inmediato su trabajo. “Se trataba de devolver la dignidad a la imagen, acercándonos lo más posible a su creación original”, asegura ahora Postigo. La Virgen del Rosario, tallada en madera a finales del siglo XII o inicios del XIII, estaba sucia, tenía pequeñas grietas y agujeros provocados por puntas metálicas, había sido objeto de mutilaciones y recibido el ataque de insectos xilófagos… El daño más llamativo era, sin duda, el de las mutilaciones, realizadas posiblemente a principios del siglo XIX, cuando se decidió eliminar sus partes más salientes –amputando su brazo derecho y decapitando la cabeza del Niño Jesús– para que sentaran mejor a la imagen los ricos vestidos, muy del gusto de esa época, con que se empezó a cubrir a la patrona de Pinillos.

En su arduo trabajo, las restauradoras de Dammar comenzaron por una limpieza superficial de la imagen, pasando después a una eliminación de los añadidos decimonónicos y el repinte de la cara. A renglón seguido, se procedió a realizar las partes que faltaban, siguiendo la estética de otras imágenes de la misma época original y localización geográfica, labor de la que se ha encargado el ebanista Julio César González García. Para finalizar, las técnicas han aplicado un tratamiento antixilófago a la base de la talla y, en su memoria final, enumeran una serie de recomendaciones para conservar a partir de ahora en las mejores condiciones a la patrona de Pinillos.

Desde la Cofradía de la Virgen del Rosario, que ha financiado íntegramente la intervención, dicen estar “muy satisfechos” con el resultado. Quienes han visto a la ‘nueva’ Virgen del Rosario, que desde hace una semana ya se encuentra en su habitual altar de la iglesia de Pinillos, coinciden en afirmar  que la restauración ha resaltado la gran belleza de la talla, una de las más bonitas de la comarca.