La presidenta de Ismur, Rosa Arranz, cree que la mujer no puede quedar fuera de la negociación de la PAC. /E.A.
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La mujer rural reivindicó ayer en su día su papel en el desarrollo económico y social del territorio. En este 2020 se cumplen más que nunca los motivos por los que la ONU decidió dedicar una fecha a la mujer rural: reconocer su función y contribución decisivas a la promoción del desarrollo agrícola y rural. La pandemia ha puesto a prueba las redes de colaboración vecinal de unos pueblos con pocos habitantes y servicios escasos, y las mujeres han estado y están en primera línea contribuyendo a que se sostenga actividad, asistencia y apoyo. Partidos políticos, organizaciones sindicales y administraciones reconocen que aún queda un largo camino para lograr la igualdad real.

La subdelegada del Gobierno en Segovia, Lirio Martín, afirma que “las mujeres son decisivas en la vertebración territorial y social del medio rural, así como en la innovación y el emprendimiento en nuestros pueblos”. Los datos ofrecidos por la Subdelegación reflejan que las mujeres rurales son una cuarta parte de la población mundial, y trabajan como agricultoras asalariadas y empresarias; sin embargo, menos del 20 por ciento de los propietarios de tierras en todo el mundo son mujeres. En las zonas rurales, la brecha salarial de género llega de media al 40 por ciento.

Organizaciones sindicales como Asaja consideran que es fundamental que la crisis económica actual a consecuencia de la Covidno paralice ni ponga obstáculos añadidos a que la mujer siga dando pasos sólidos en su avance al frente de proyectos profesionales y empresariales en el mundo rural”. Las cifras que maneja Asaja en cuanto a incorporaciones al sector agroganadero en la última convocatoria, establecen que 286 eran mujeres, un 32,4 por ciento del total, casi diez puntos por encima a la proporción que se mantenía en la última década (solo un 22% eran mujeres).

Una encuesta reciente elaborada desde la Consejería de Agricultura concluye que cuanto más pequeña es la localidad donde residen, mayor es el porcentaje de mujeres que se dedican al sector agrario, “lo que prueba que el campo es un sector que resiste y crea empleo en los entornos más complicados, como es el medio rural”.

“La capacidad de trabajo, resistencia demostrada y ganas de avanzar y abrir caminos hacen presagiar un gran futuro para las mujeres en un sector agrario y ganadero cada vez más exigente y sostenible”, apunta Asaja, que añade “que es obligación de la administración trazar medidas de apoyo para que las mujeres rurales puedan desarrollar todo su potencial”, como la venta directa de productos, una cobertura de internet rápida y eficiente en todo el territorio, y asesoramiento y formación especializada continuada.

Por otro lado, la Confederación de Mujeres del Mundo Rural (CERES) y el sindicato Coag reclaman medidas que incentiven el acceso de las mujeres a los distintos sectores de actividad económica y a los derechos sociales, económicos y culturales en el mundo rural.

Desde Iniciativa Social de Mujeres Rurales Rurales (Ismur), además de todas las reivindicaciones anteriores, consideran que este año no hay que olvidarse que es el de las negociaciones de la nueva Política Agraria Común (PAC) “y la mujer no se puede quedar fuera”. En este sentido, desde la organización se pide que la PAC cuente con un enfoque de género que no ha estado presente en las políticas agrarias anteriores.

El PSOE de Segovia, por su parte, conmemoró ayer el Día de las Mujeres Rurales con un vídeo en el que se pone en valor el papel de las mujeres que viven y trabajan en los pueblos, como ejes fundamentales para la vertebración social y económica del medio rural, agentes de dinamización y creación de oportunidades e incansables trabajadoras en favor de un futuro mejor para esta tierra basado en la igualdad de oportunidades.

Los socialistas consideran una prioridad seguir desarrollando políticas de equidad en el medio rural y seguir trabajando para derribar las barreras que hacen que la presencia de las mujeres sea menor y en peores condiciones que la de los hombres. “Y son necesarias políticas que fomenten la participación efectiva de las mujeres en la actividad agraria y seguir trabajando, a través del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, para atender las particularidades que sufren”, concluyen.