Gimnasio Bekdoosan
El interior de la sala de musculación del gimnasio Bekdoosan. / KAMARERO

El sector del ejercicio físico ha convertido una debilidad, su falta de representación en la toma de decisiones para paliar los efectos de la pandemia, en el impulso necesario para crear una asociación y reivindicar sus derechos en el futuro. Un grupo de más de una veintena de gimnasios, centros deportivos y otro tipo de escuelas de yoga o pilates están trabajando en un proyecto conjunto para que el sector segoviano defienda sus intereses en las instituciones. “No estamos de acuerdo en cómo se nos está tratando y que nos metan en el mismo saco que la hostelería. Queremos que sea el germen de una asociación fuerte que represente al sector”, subraya el empresario Javier González del Caño.

En su análisis, habla de un colectivo que no se ha movilizado antes porque no lo ha visto necesario. “El sector que podemos llamar deportivo está anquilosado en el pasado en cuanto a la normativa, que no pertenece a los tiempos que corren”. Critica lo que llama cierre administrativo; en esencia, incoherencias como que la misma clase de pilates pudiera darse en una clínica de fisioterapia y no en un centro deportivo.

El colectivo pide una mayor seguridad jurídica para un sector “que ha evolucionado muchísimo y que gana un montón de dinero” y que tiene una gran trascendencia en la salud. Y una repercusión económica que algunos estudios sitúan por encima del 2% del PIB. “Hemos vivido una situación injusta. La hostelería no tiene nada que ver con este sector, pero ahí estaba. Han usado la misma vara de medir. Y teníamos claro que la salud mental y física iba a ser prioritaria”. Ejemplos como el yoga y otras con un trasfondo terapéutico están en auge sin el paraguas de un centro deportivo; muchas son academias. El empresario valora el cambio de tendencia de la Junta. “Parece que por primera vez nos han tenido en cuenta y que hay estudios que nos van a proteger de una vuelta atrás”.

Influir y sugerir

González del Caño habla de un ente representativo para “influir, estar en la toma de decisiones o que se nos escuche” de cara, por ejemplo, a la distribución de las ayudas europeas. “Hay una mesa para ese debate y debemos estar ahí, para decir lo que no nos gusta o aportar nuestras ideas”. Y reivindica el valor de la provincia, a la que considera gran olvidada pese a que el número global de practicantes no desmerece al de la capital. “Estamos dejando fuera de la baraja a casi todos los municipios. Hay muchos actores privados trabajando y hay que darle forma. Hay que cambiar el sistema de trabajo porque el tema deportivo ha cambiado mucho”.

Con el avance de estos centros por el territorio, González del Caño aspira a extender el dicho de un bar en cada pueblo a los gimnasios. “El deporte mueve mucho dinero y tiene mucha visibilidad para los políticos, pero no se apuesta por ello”. Para ello busca agrupar en el colectivo, en una suerte de mínimo común múltiplo, a sensibilidades muy distintas. “La idea es ser útiles, que podamos mejorar las cosas”.

El germen incluye autónomos, academias, estudios o concesiones administrativas. Y con la colaboración de la Federación Empresarial Segoviana. “El objetivo de la FES es aglutinar a todos los colectivos empresariales y este es uno más. Ahora tenemos que juntarnos, darle la forma jurídica que sea y hacer unos estatutos”. El proyecto es ambicioso, pues el empresario, que tiene varios centros deportivos y contratos de gestión pública con ayuntamientos, pide “algo serio y de más calado para tener interlocución y avanzar”.

Por el momento, no ha tenido “noes rotundos” y está seguro de que los frutos invitarán a más gente a la asociación.

El deporte conquista la salud