Escarabajosa de Cabezas será uno de los pueblos afectados por esta concentración. / E.A
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El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León autorizó ayer la contratación de obras de infraestructura rural en la zona de concentración parcelaria de los municipios segovianos de Yanguas de Eresma, Escarabajosa de Cabezas y Tabanera la Luenga. Estos trabajos, a los que se destinarán 1.692.725 euros, consistirán en la creación y mejora de una red de caminos de 56,3 kilómetros que darán acceso a las parcelas concentradas y servirán de vías de comunicación entre núcleos rurales limítrofes o cercanos.

También se va a construir una senda peatonal de más de tres kilómetros de longitud y con 2,5 metros de ancho que será estabilizada con zahorra artificial. Además, se va a llevar a cabo la limpieza de los 10,1 kilómetros de la red de desagües y la restauración del medio natural mediante la plantación de especies arbóreas y una prospección arqueológica.

Esta zona comprende 3.864 hectáreas de superficie que pertenecen a 755 agricultores. El proceso de concentración parcelaria que se está desarrollando en la zona permitirá pasar de las 3.158 fincas iniciales, con 5,12 parcelas de 1,22 hectáreas de media por propietario, a 1.273 fincas de reemplazo, con 1,69 parcelas por propietario y una superficie media de 3,04 hectáreas, lo que supone duplicar el tamaño medio de las parcelas.

En la legislatura actual, la Junta ya ha iniciado procesos de ejecución de obras de infraestructura rural en zonas de concentración parcelaria en más de 36.000 hectáreas, lo que supone un 24,2 por ciento de las 150.000 hectáreas del compromiso inicial.

Aspectos ambientales

La concentración parcelaria favorece la integración ambiental del territorio y la preservación de los paisajes, ya que en todos los procesos, además de cumplir estrictamente los condicionantes ambientales de las evaluaciones de impacto ambiental correspondientes, se hace un proyecto de restauración ambiental. En este proceso la integración ambiental va a consistir básicamente en la plantación de especies arbóreas autóctonas, principalmente de pino piñonero.

Además, con la nueva distribución de la propiedad se produce un ahorro de combustible importante, debido a la reducción de distancias recorridas y a la regularidad geométrica y tamaño de las parcelas. Se ha estimado en un ahorro del 26 por ciento del gasto de gasoil en las concentraciones de secano, que supondrá una reducción de más del 25 por ciento en las emisiones de CO2, respecto a la situación anterior a la concentración.

Por último y como consecuencia de la intensificación de los cultivos y de la creación de superficies plantadas en terrenos de restauración del medio natural se incrementará la captación de CO2 en cifras variables en función de los cultivos implantados.