Suárez-Quiñones (izq.), con los alcaldes de los pueblos beneficiarios. / Kamarero
Suárez-Quiñones (izq.), con los alcaldes de los pueblos beneficiarios. / Kamarero

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta ha diseñado unas guías de respuesta ante inundaciones para ocho municipios de la provincia de Segovia. Tales guías fueron entregadas a los alcaldes de esos pueblos ayer, en la Delegación Territorial de la Junta, en presencia del consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, quien quiso desvincular el acto con el presente episodio de inundaciones, dado que las mencionadas guías se han elaborado “en cumplimiento del programa de legislatura de la Consejería”, entre cuyos objetivos figuraba la reducción del tiempo de respuesta en las actuaciones de Protección Civil.

El INUNcyl —plan de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones en Castilla y León— obliga a los ayuntamientos a contar con un plan propio ante eventualidades de este tipo. “Para los ayuntamientos grandes, con potencial económico y técnico, resulta fácil hacer un plan de ese tipo, pero para los pequeños es complicado, pues su elaboración requiere, entre otras cuestiones, estudios topográficos y simulaciones de situaciones”, reconoció Suárez-Quiñones, justificando así la intervención de la Junta. “Dada la insuficiencia de medios de algunos ayuntamientos, hemos decidido hacerlo nosotros”, agregó. ¿Y de qué municipios se ha realizado? “Se ha seleccionado municipios pequeños, que no tenían capacidad de hacerlo y tienen riesgo de inundación”, declaró el consejero de Fomento y Medio Ambiente. En el caso de Segovia, han sido Cantimpalos, Coca, Hontanares de Eresma, Migueláñez, Mozoncillo, Palazuelos de Eresma, Santa María la Real de Nieva y Valverde del Majano.

Así pues, se procedió a la entrega de tales guías de respuesta a los alcaldes. En ellas destacan sobremanera las planas de zonas inundables ante avenidas. En ese sentido, figuran las inundaciones menos probables, denominadas Q500 —las que se registrarán cada 500 años—, las de probabilidad media baja, Q100 —cada cien años— y las de probabilidad alta, Q10 —cada diez años—. Las guías de respuesta identifican las zonas vulnerables, de cara a que las administraciones públicas, en especial los ayuntamientos, tomen decisiones.

En cualquier caso, el consejero de Fomento y Medio Ambiente insistió en decir que, si se produce una inundación, la Junta constituye un Centro de Coordinación Provincial para acometer las medidas necesarias y coordinar con el resto de administraciones públicas.

Con las guías de respuesta ya en sus manos, ahora compete a los ayuntamientos, en primer lugar, conocer cuáles serían las afecciones en el término municipal en caso de producirse un episodio tipo Q10, Q100 ó Q500. “Lo fundamental es que a partir de ahora los municipios van a saber en qué situación van a quedar sus poblaciones ante un incremento de la lámina de agua”, dijo Suárez-Quiñones. Cada ayuntamiento deberá analizar ahora el documento, para saber qué equipamientos públicos son vulnerables, para advertir previamente a sus responsables cuando se prevean avenidas, de cara a que estos tomen las decisiones más adecuadas, inclusive el desalojo.

En otro orden, Suárez-Quiñones aprovechó la ocasión para demandar a los “ayuntamientos grandes” de la provincia que “actualicen sus planes de Protección Civil”. “No hay nada para poder evitar las avenidas de agua —quiso concluir—; en consecuencia, lo único que podemos hacer es avisar con tiempo a la población, de forma que pueda tomar las medidas necesarias para evitar afecciones personales y a los bienes”.