Objetos intervenidos al cazador furtivo por la Guardia Civil.
Objetos intervenidos al cazador furtivo por la Guardia Civil.

La Guardia Civil de Segovia ha investigado a un hombre, vecino de Jaén, como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna. Las investigaciones, llevadas a cabo por la patrulla del Seprona de Coca, comenzaron en el mes de marzo, al intensificar los controles para localizar a cazadores furtivos en los cotos privados de la provincia de Segovia. En el mes de abril, en Pinarejos, se estableció un control selectivo de ocupantes y vehículos, donde el ahora investigado fue sorprendido con una cabeza de corzo, un rifle y dos visores: uno término y otro nocturno, ocultos en el interior del vehículo que conducía.

Todo apuntaba a que había dado muerte a un corzo en un coto de caza de esta provincia. Posteriormente reconoció los hechos y acompañó a los agentes hasta el lugar en el que se abatió a la pieza, donde los miembros del Seprona encontraron el cadáver del animal con un disparo en el estómago.

Los perjudicados presentaron denuncia, y negaron haberle concedido el permiso y los precintos necesarios para realizar la actividad de la caza en su coto.

Posteriormente, se pudo comprobar que tanto la cabeza del animal hallada en el interior del vehículo, como el cuerpo, presentaban un mismo perfil genético, por lo que finalmente se procedió a la investigación como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna por caza furtiva en un terreno cinegético privado sin consentimiento de su titular. Las diligencias fueron remitidas al Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Segovia.

El pasado día 10 de noviembre, la Guardia Civil detuvo a otro hombre en las inmediaciones de Segovia como presunto autor de caza furtiva de liebre y al que se le atribuye un presunto delito contra la flora y la fauna por cazar liebres con galgos.

La patrulla acudió al lugar para realizar la identificación y comprobar si tenían permiso para llevar a cabo este acto o estaban cometiendo una infracción. Al abrir el maletero del coche se pudo comprobar que tenían cuatro galgos dentro y en el motor una liebre ya muerta.