La Gacería de Cantalejo tiene futuro

La presentación de la primera novela escrita en la jerga briquera de Mauro Martín sirvió para analizar la situación del legado cultural de la localidad

Las posibilidades de futuro de la gacería y su situación entre la sociedad cantalejana actual centró el debate en la presentación de la primera novela escrita con términos de esta jerga: ‘Una gacería de verano’, de Mauro Enrique Martín.

El acto tuvo lugar en el Museo del Trillo tras posponerse varios meses por la irrupción de la pandemia. Además del autor de la novela, en la la presentación ante sus paisanos participó el artesano y antiguo fabricante de trillos, Gaudencio San Bruno; y la joven bloguera de Cantalejo, María Valero. Moderó el debate el periodista Florentino Descalzo, redactor jefe de El Adelantado de Segovia.

A pesar del calor y las circunstancias sanitarias hubo una alta concurrencia en el Museo del Trillo para asistir a la presentación de la novela. Los organizadores habilitaron el espacio cumpliendo las medidas de distanciamiento, supervisando el uso de mascarillas, y controlando la temperatura de cada uno asistente a la entrada al recinto un lugar privilegiado abierto hace unos años para tributar homenaje a la cultura tradicional de Cantalejo.

El autor de la novela, Mauro Martín, desgranó algunas de las pautas que le llevaron a lanzarse a escribir la novela. Desveló su afición por la genealogía y expuso el amplio trabajo que tiene recopilado durante años tras bucear en numerosos archivos para conocer los datos de todos sus antepasados.

Por su parte el artesano Gaudencio San Bruno recordó algunas antiguas y divertidas anécdotas de su época juvenil en la que acompañaba a su padre en la venta de trillos por la geografía española haciendo frente a las dificultades de los viajes, tales como los alojamientos y las vicisitudes en la venta de aperos de labranza. Hoy mantiene su afición elaborando trillos a modo de objetos de decoración.

María Valero, que representaba a las jóvenes generaciones entusiasmadas por el valor cultural de la gacería, expuso algunas de las posibilidades que existen para mantener viva la tradición y la necesidad de utilizar la gacería como un elemento a preservar.

Sobre el futuro de la gacería las posiciones fueron distintas. Gaudencio San Bruno se mostró en parte pesimista al señalar que el objetivo por el que nació la gacería ha desaparecido. En su opinión el uso de esta jerga tenía por objeto el que los tratantes briqueros no fueran comprendidos en sus conversaciones.

Mauro Martín, por su parte, abogó por realizar actividades que permitan actualizar y modernizar la gacería implicando a las distintas asociaciones de Cantalejo. La joven María Valero también se mostró ilusionada por seguir utilizando la jerga entre las nuevas generaciones y defendió la puesta en marcha de iniciativas que permitan seguir conociendo las palabras que conforman está jerga. Se cerró la jornada con un coloquio en torno al uso y el valor de este importante legado cultural que existe en la ciudad briquera.