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Las labores de exhumación en una fosa de El Espinar muestran los primeros hallazgos. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha encontrado esta mañana una alianza de matrimonio cuya fecha coincide con el día de la boda de Eugenio Insúa E Irene Serrano y Bartolomé.

Nueve días después de que dieran comienzo los trabajos de exhumación de la fosa en la localidad segoviana de El Espinar, en la que se esperan encontrar los restos de, al menos, 17 milicianos republicanos, ha aparecido una alianza. Tras limpiarla, los operarios pudieron ver lo que parecía una inscripción, a fecha del 1 de junio de 1931, la misma que puede leerse en el acta matrimonial Eugenio Insúa e Irene Serrano y Bartolomé.

Trabajos de exhumación en El Espinar. / E.A

La exhumación se ha llevado a cabo gracias al ‘compromiso’ de una hija. Rosa María había promovido durante años la exhumación para la posible identificación de los restos mortales de Eugenio insúa, asesinado el 25 de julio de 1936 en El Espinar por las tropas franquistas. El hecho se produjo cuando Insúa, junto a un grupo de hombres que, sin formación militar, trataron de frenar el golpe de Estado y evitar unos futuribles cuarenta años de dictadura fascista. El día antes de la matanza Eugenio había bajado a Madrid para celebrar el tercer cumpleaños de su hijo.

La noticia de aparición de la alianza ha sido recibida con enorme emoción en la familia. Un rayo de esperanza para la más que posible identificación de los restos. Para la asociación la coincidencia de la fecha de la alianza con la de su acta matrimonial hace evidente el hallazgo. No obstante, la asociación tiene previsto realizar una prueba de ADN para verificarlo genéticamente.

En un emotivo hilo de Twitter, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (@ARMH_Memoria) comparte la noticia. “Necesitamos una alianza con quienes murieron por la democracia y quisieron apartarnos del camino la terrible experiencia de vivir la dictadura franquista”, dice uno de los tweets publicados.

La asociación aprovecha para reclamar al Gobierno que se haga cargo de las exhumaciones no financiándolas con subvenciones para que las hagan asociaciones, sino abriendo oficinas que atiendan directamente a las familias que “tienen todo el derecho a ser escuchadas por el Estado y a recibir la reparación a tanto daño sufrido”.