Cortina y pasos de San Eutropio.

Un cartel con la foto de la Virgen de la Soledad anunciando el traslado de la imagen ‘el cuarto domingo de cuaresma’ el pasado 27 de marzo desde su ermita hasta la parroquia de San Eutropio, nos confirmaba que este año, por fin, vuelven las celebraciones de misas, procesiones y demás ritos religiosos de Semana Santa a la villa de El Espinar, si nos dejan la terrible invasión rusa de Ucrania, u otra ola del interminable y maldito Covid-19.

Atrás quedan dos años con sus confinamientos en los hogares, en las provincias, en las autonomías. Establecimientos, bares, restaurantes, parques cerrados…

Restricciones de todo tipo, miedos, acosos, separaciones, soledades, incertidumbres, ausencia de celebraciones, etc. que, junto con la aparición de un nuevo elemento, la imprescindible mascarilla, han marcado estos dos años de nuestras vidas. Claro, mucho peor ha sido para todos aquellos que han sufrido este maldito virus, y no digamos, todos los que se han marchado, y muchísimos en qué condiciones… Esto sí que ha sido una autentica “Pasión”, intentando adaptarnos a las diversas circunstancias e intentando sobrellevar y superar lo que nos ha tocado a cada uno.

Como digo, por fin, parece que este año vamos a poder volver a nuestros ritos y costumbres, a nuestras tradiciones, a nuestra cultura. Esperemos que poco a poco regresemos a la normalidad.

Contrariamente a lo que hace décadas pensábamos, la Cofradía de las Cinco Llagas hunde sus raíces, al menos, en los comienzos del siglo XVI.

En aquellos tiempos veneraban al Stmo. Cristo de la Veracruz dando título a su ermita, hoy transformada, reducida y conocida como Ermita de la Soledad. De aquella construcción queda el ábside y un precioso artesonado mudéjar en muy buen estado, gracias a las diversas obras de conservación que periódicamente se van realizando.

Sabemos por unos donativos que hizo Dª Juana de Ortigosa en su testamento del 20 de mayo de 1549, que en esa época ya existía esta ermita, así como su Humilladero de las Cinco Plagas, y en 1550 fueron los Canónigos de Segovia los que aprobaron unos de sus estatutos.

José Luis Alonso ponga en la primavera de 2020 nos informó en El Adelantado de Segovia que ya el 15 de noviembre de 1577, la Archicofradía del Stmo. Crucifijo de San Marcelo de Roma, gobernada por el cardenal Alejandro Farnese, fue confirmada en su oratoria, transmitiéndola todas las ‘Gracias’ que disfrutaba dicha Archicofradía, y haciendo extensible estas gracias también a todos los hermanos espinariegos de dicha cofradía del Stmo. Crucifijo.

Más tarde, en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, se recogen nuevas noticias sobre esta Cofradía de la Veracruz que, por esos años, tenía un linar de regadío de media cuarta en el lugar del Río Cofio (en término de Peguerinos). También viene a su nombre un prado de secano y pasto en el lugar conocido como Prado de la Veracruz. Siendo esas tierras beneficiadas para dicha Cofradía. Tenía como ‘cargas’, que el mayordomo de la misma, debía de poner de su caudal 28 libras para cera, y otros 20 reales para los gastos y derechos del cura y sacristán de la villa por sus servicios cada año.

Entre los siglos XVII y XVIII, esta Hermandad se hizo con una imagen de ‘cajón, o tabla’ de una Dolorosa que caló en los corazones espinariegos, llegando a cambiar la titulación de la ermita de la Veracruz por la de la Soledad, y desde hace décadas, esta cofradía tiene un papel relevante en los actos de la Semana Santa espinariega.

Así pues, este anuncio del traslado de la imagen de la Virgen de la Soledad es un buen comienzo, y con él se inician los preparativos de los diversos actos de la Semana Santa. Este año, como novedad, durante todos los viernes de la Cuaresma por las tardes, en la parroquia se ha sustituido el tradicional rezo diario del rosario por el del viacrucis, y si todo sigue su curso normal, unos días antes, la directiva de esta hermandad, compuesta por un esclavo mayor, esclavo menor, maestro de ceremonias, dos cajeros, dos receptores, dos sacristanes, un tesorero, la santera y el secretario, cargo que durante varias décadas desempeñó Mariano Maricalva Díez -que por desgracia hace pocas semanas que nos ha dejado, y del cual guardamos un entrañable recuerdo-. Como digo, esta directiva se encargará de arreglar la ermita, limpiarla y que todo esté dispuesto para el domingo señalado. Durante el recorrido entre ambos templos los asistentes van rezando el rosario y al llegar a San Eutropio, la imagen queda colocada en el lugar correspondiente con las flores y candelabros para realzarla. El jueves 31 se inició el novenario que acabó el Viernes de Dolores, día en el que habitualmente se celebra una misa en la ermita del Stmo. Cristo del Caloco con gran asistencia de devotos.

El domingo 3 de abril durante la misa de doce tuvo lugar la bajada de la Cortina que, mediante un complicado sistema de poleas, situado entre la bóveda y la cubierta del ábside, deja expuesta esta sarga que cubre todo el retablo mayor con escenas de la pasión y muerte de Cristo durante las Semana de Pasión y Santa. Esta gran pieza, de un extraordinario valor, fue encargada junto con las pinturas, policromía y dorados del retablo mayor a Alonso Sánchez Coello, pintor valenciano de nacimiento que se formó como pintor en Lisboa, y posteriormente en Flandes con Antonio Moro. De regreso a España fue nombrado pintor de cámara de Felipe II, y su obra tiene claras influencias italianas. El encargo y firma del contrato de toda la obra fue el 4 de febrero de 1574, siendo su ejecución en 1578, al finalizar el retablo.

Contó con la colaboración esencial de su oficial Santos Pedriel, pintor nacido en Medina del Campo, que llevó gran parte del peso del encargo y el ingenio para su enrolle en la bóveda, por encima del retablo.

A finales de siglo XV, y durante los siglos XVI y XVII principalmente, en Castilla se solía acompañar la realización de los retablos de las iglesias con unas cortinas que cubrían estos y sus imágenes durante los días de penitencia de la Cuaresma. Estas cortinas eran de tela de lino o cáñamo y en España, se las conocía como ‘sargas’. Esta de San Eutropio mide 15,35 m de alto x 5,06 m de ancho. Sánchez Coello presentó la composición como un retablo de tres cuerpos enmarcados por columnas de los tres estilos clásicos dóricas, jónicas, y corintias. Las escenas que se representan son temas de la Pasión de Cristo. Así en el cuerpo inferior nos encontramos ‘El Santo Entierro’, en el central ‘La caída con la Cruz a cuestas’, en el tercero el ‘Calvario con Jesús en la Cruz, la Virgen y San Juan a los pies’, en el atrio se remata la composición con el ‘Padre eterno’ y en las cornisas laterales sentadas se sitúan la ‘La Fe’ y ‘La Caridad’.

El Domingo de Ramos, en la Iglesia se realizó la bendición de los ramos y las palmas, y se recuperará la antigua procesión alrededor del templo. El Lunes Santo por la tarde, las confesiones preparatorias.

Atrás quedaron en el sendero de la ‘Historia, ritos, costumbres y tradiciones’ tales como el viacrucis solo para hombres, que se realizaba por las calles céntricas el Miércoles Santo, para lo cual, intentando asegurarse la asistencia, se cerraban las tabernas del pueblo hasta que acabase el susodicho viacrucis. Otro tanto ocurrió con el mítico ‘Miércoles de Tinieblas’, que ya quedó reflejado en los libros parroquiales de 1629, y que llegó hasta mediados del pasado siglo con el curioso ‘Viacrucis de las Tinieblas’. Este se hacía en el interior de la iglesia, donde se colocaba una especie de atril con candelabro de catorce velas, a medida que se iba rezando el viacrucis, a la vez se iban apagando las velas, una por cada estación. Cuando se apagaba la última y se quedaba todo a oscuras, los familiares de los difuntos recientemente fallecidos daban golpes con pequeñas piedras en los bancos de madera, y el resto de los asistentes hacían sonar las carracas que portaban, haciendo tal ruido que, junto con la reverberación de los muros del templo, los asistentes querían compararlos con los tormentos de las tinieblas del Infierno, por esto se decía que se iba a los ‘tormentos’, o al ‘Viacrucis de las Tinieblas‘. La picaresca quedaba patente en que mientras los mayores cumplían con el rito establecido, los peques aprovechaban para hacer las travesuras correspondientes, según una de sus protagonistas. Así, aprovechando la oscuridad de la ceremonia algunos daban rienda suelta a sus ocurrencias como atar los cordones de los zapatos de las personas que estaban más pegadas, o con una aguja e hilo, ya preparados desde casa, dar unas puntadas a los largos faldones, o mantos de la época, de forma que, cuando se acababa la liturgia, se encendían las luces y se iban a despedir, se encontraban la sorpresa de las travesuras infantiles.

El Miércoles Santo por la tarde se montará el ‘Monumento’, por las personas colaboradoras de la parroquia, y el Jueves Santo por la mañana las cofradías prepararán los pasos que participarán por la tarde, después de los oficios, en la procesión por las calles tradicionales de la villa. Como he comentado antes, la Cofradía de la Cinco Llagas lleva un gran peso en casi todos los actos de esta semana, pero no es la única, otras cofradías como son la de San Antonio Abad, la de San José, la de San Isidro, la Esclavitud del Stmo. Cristo del Caloco, el grupo de jóvenes de la Confirmación, la Panda ‘El Paleto’ y la Banda de Música también participan en los diversos actos y procesiones. El paso de la ‘Oración del Huerto’, bellísima talla de madera policromada realizada por Juan de Avalos en 1950, que desde 2019 sale en las nuevas andas, es portado por componentes de las cuatro cofradías referidas. Con anterioridad, con las andas antiguas, cada año se iban alternando dichas cofradías. Entre todos deben de organizarse, para que a la hora de salir la procesión todo esté dispuesto. De la misma manera, los miembros de la Cofradía de las Cinco Llagas, tendrán que preparar el paso de ‘Jesús con la Cruz a Cuestas‘, esbelta figura tallada en madera, también de 1950, por el escultor castellano Jacinto Higueras.

Por la tarde, primero serán los Oficios y la celebración de la eucaristía. A continuación se colocará el Santísimo en el Monumento, y los sacristanes de cada cofradía colocarán unas velas para que se quemen iluminando al Santísimo. Cuando éste sea retirado al día siguiente, los cabos sobrantes de velas, serán recogidos por dichos sacristanes de cada cofradía y repartidos entre los miembros de las Juntas Directivas. Sobre las ocho de la noche, precedida por el estandarte de la Virgen de la Soledad, saldrá la Procesión, primero los nazarenos con sus túnicas, las antorchas, las cruces de madera, las trompetas y los tambores, después el paso de la Oración del Huerto, y luego Jesús con la Cruz a Cuestas, precedido por la Banda de Música interpretando hermosas marchas, y todos acompañados por las directivas de las cofradías participantes. El día acabará con la celebración de la ‘Hora Santa’, que nos hará reflexionar sobre todo lo vivido.

Recordemos aquí la excepcional ‘Indulgencia Plenaria’ que el Papa Pío V, en 1571, concedió a la iglesia de San Eutropio por intercesión del espinariego Juan Ruyz de Monjaraz. Este personaje vivió en la segunda mitad del siglo XVI, fue militar de los Tercios Españoles a las órdenes de D. Juan de Austria, formó parte del sistema informativo creado por Felipe II y su hermanastro en la Santa Liga para la campaña de frenar la piratería de los turcos en el Mediterráneo que interrumpía el comercio en toda la zona. Por su buena relación con Don Juan, Ruyz de Monjaraz recibió el encargo de llevarla noticia de la victoria de la Batalla de Lepanto al Papa. Este complacido con tan grata noticia, le dijo que le pidiese lo que desease. El portavoz de tan gratas nuevas le solicitó el jubileo especial que había sido concedido al Emperador Carlos, consistente en que, en el futuro, los días de Jueves y Viernes Santo, los fieles que visitasen, confesaran y comulgaran en la iglesia de San Eutropio, donde él había sido bautizado, alcanzasen la gracia de la indulgencia plenaria. Jubileo que continua en nuestros días pues no ha sido revocado.

El Viernes Santo empezará con los ‘Laudes’ a primera hora. A continuación, los componentes de las diversas cofradías desmontarán los pasos que salieron el día anterior, y montarán los pasos correspondientes a la procesión del dicho Viernes. Así, la Cofradía de las Cinco Llagas desmontará el paso del Nazareno y montará el de la Virgen de la Soledad, mientras las otras cofradías desmontarán la ‘Oración del Huerto’, y se preparará el paso de ‘Cristo en la Cruz’ y el del ‘Santo Sepulcro’. El primero será sacado por el grupo de jóvenes de la Confirmación, que también llevarán a cabo la representación del ‘Descendimiento’ y el Santo Sepulcro será procesionado este año por la Cofradía de San José, que se alterna por años con la Esclavitud del Stmo. Cristo del Caloco. A mediodía el viacrucis que organiza la Parroquia congregará a numerosos fieles y jóvenes.

Ya por la tarde, tendrá lugar la celebración de los Santos Oficios, y sobre las nueve de la noche saldrá la procesión en un llamativo silencio. De nuevo los miembros de la ‘Panda el Paleto’, vestidos con sus túnicas, y capuchones, desfilarán los primeros, seguidos del paso de Jesús en la Cruz. A continuación desfilará el Santo Sepulcro vacío, pues este paso está formado por un conjunto escultórico con un crucifijo de madera tallado y policromado de principios del siglo XVII, que posee la particularidad de que la imagen de Jesús tiene los brazos articulados, facilitando el proceso del descendimiento de la Cruz que se realizara durante la procesión. Se completa este conjunto con la cruz en la que sale del templo y el sepulcro de talla barroca con cristales biselados donde, después del acto del descendimiento, es introducida la referida imagen. Esta representación tiene su origen en El Espinar, al menos en el siglo XVII, pero se perdió a principios del pasado siglo, siendo recuperada hacia 1989. Continuará el cortejo con el desfile de la Banda de Música que, a sones de solemnes marchas, precede al paso de la Virgen de la Soledad. Esta imagen, cuyo cuerpo es un armazón de madera rematada por una cabeza de mujer doliente y unas manos con los dedos entrelazados, todo tallado de madera, pudiera ser de finales del siglo XVII, según la tradición popular, siendo restaurada a mediados del XIX. La imagen va revestida con un rico manto negro bordado en oro sobre las andas nuevas, acordes a la imagen y su manto. A todo el cortejo le suelen acompañar las mujeres que, ataviadas con mantillas, peinetas y trajes negros, ponen la nota luctuosa en esta procesión. Durante unos años, al llegar a la Plaza de la Constitución, un gentío esperaba para poder ver la representación del proceso del Descendimiento, pero por las inclemencias del tiempo, en los últimos años, se realiza al llegar al templo parroquial. Es aquí donde se da el momento más emotivo, mientras una voz recita pasajes de la Pasión, un grupo de jóvenes desclavan el cuerpo yacente de Cristo, que es colocado en los brazos de una emocionada ‘María’, que a su vez lo introduce en el Santo Sepulcro ante un silencio espectacular.

En la mañana del Sábado Santo, se volverá a los ‘laudes’ a las nueve, y sobre las once la Cofradía de las Cinco Llagas, hará el traslado en procesión de la Virgen de la Soledad a su ermita, aprovechando el traslado para llevar al templo parroquial los pasos de la Virgen de la Caridad (de 1960) y de Jesús Resucitado (de 1956) que deberán salir a la mañana siguiente. Por la noche tendrá lugar la Vigilia Pascual, y aunque desde hace muchas décadas, el colofón del Viernes Santo era la subida de la Cortina que había cubierto el retablo, ya el año pasado, se realizó en esta vigilia, recuperando así el sentido litúrgico tradicional, al concluir los días penitenciales y se celebrará la alegría de la Pascua, pudiendo mostrar el singular cuadro de la Resurrección del retablo, mientras se canta el Gloria. Con esta celebración de la Vigilia Pascual se pone fin a la Semana Santa.

El Domingo de Gloria, a las diez de la mañana, dos cortejos procesionales salen de la iglesia y por calles opuestas se dirigen a la Plaza de la Constitución. Allí, tiene lugar el momento del encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen de la Caridad. El Esclavo Mayor de la Cofradía de las Cinco Llagas le quita el velo a la Virgen con un mágico golpe de cetro, y la tremenda traca, el revoleo de caramelos, la suelta de palomas, el repicar de campanas, todo acompañado por los sones del Himno Nacional interpretado por la Banda de Música, nos proclaman la Resurrección de Cristo. Una vez más el cortejo procesional, acompañado por las damas, tocadas esta vez, con peinetas y mantillas blancas, y los nazarenos con los capuchones quitados, se dirigirán al templo para celebrar la Misa Mayor.