La Escuela de Música extremará las precauciones con profesores y alumnos. / E.A
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El escenario que deja el covid-19 para el inicio del curso es complicado para todo el ámbito escolar, pero se torna más difuso aún para lugares como las Escuelas de Música. La de Cuéllar inicia su curso después de meses desde que las instalaciones cerraran sus puertas; el pistoletazo de salida se dará el próximo 5 de octubre.

Desde el Ayuntamiento de Cuéllar se han realizado numerosos arreglos para mejorar las condiciones de las instalaciones, entre ellos, trabajos de pintura, ampliación de aulas a través del derribo de tabiques para cumplir con las distancias de seguridad y ventilación, y la instalación de mamparas para la separación entre profesor y alumno en las aulas de viento o canto, donde el uso de mascarilla se hace imposible para la práctica. Para recoger toda esta normativa se ha redactado un protocolo con todas las condiciones sanitarias e higiénicas que regirán el nuevo curso.

Una de las medidas más drásticas afecta a las clases colectivas, que se han suspendido para evitar aglutinar alumnos en las aulas. Las clases individuales continúan con normalidad. Desde el Ayuntamiento aseguran que están preparados por si el escenario de la situación sanitaria se recrudeciera y no fuera posible impartir clases presenciales. Si esto ocurre, las clases continuarán de manera virtual, el pago de cuotas se realizará de la manera habitual y el personal continuará contratado durante todo el curso.

El periodo de matriculación concluye hoy mismo, y ya cuentan con más de 200 alumnos inscritos. Sí se ha notado ya una baja de matrículas notable respecto a otros años debido a la supresión de las clases colectivas que en estos cursos anteriores permitían acceder a más alumnos a las clases, además de las de percusión y corneta para las cofradías cuellaranas.

PROCESO SELECTIVO

Por otro lado, hoy ha comenzado el proceso selectivo de dos profesores para la escuela, uno para violín y otro para clarinete. Podrán inscribirse hasta el miércoles 23 de septiembre; el resto de instrumentos lo impartirán los mismos profesores de la plantilla del año pasado. Finalmente se reconoció su carácter de fijos discontínuos, lo que les hace profesores este año de nuevo.

Las experiencias y la controversia generada aún quedan en la memoria de muchos; desde el Ayuntamiento recuerdan la fuerte polémica generada: “las esquelas se equivocaron anunciando la muerte de algo que nunca llegó y que tras la compra de instrumentos, arreglo de algunos de ellos y la mejora de las instalaciones con arreglos, las adaptaciones y las más de 200 matriculaciones, podemos afirmar que la escuela está más viva que nunca”, señalan.

PROTOCOLO

La redacción de este protocolo marca de manera detallada el proceder de los alumnos a la escuela: tanto el acceso como las medidas de higiene en zonas comunes y aulas están perfectamente concretados. A la entrada de la Escuela habrá felpudos para la desinfección del calzado, así como geles de solución hidroalcohólica, todo de obligado uso. No se va a permitir la entrada a alumnos con temperatura superior a 37 grados o síntomas compatibles con covid.

Solo las clases de viento metal y canto están exentas del uso de mascarilla, y se protegerán con mamparas. Toda la Escuela está delimitada con señalización en el suelo. Los alumnos deben entregar una declaración responsable de que acceden a las clases y cualquier persona ajena a Escuela no podrá acceder sin cita previa. Para los padres que tengan que recoger a alumnos, se impone la norma de esperar a la puerta de la Escuela.

En las aulas, los profesores dispondrán de aerosoles con solución desinfectante para limpieza, así como solución hidroalcohólica. Recomiendan la ventilación frecuente y al aula no podrán portarse juguetes u objetos de casa: tan solo el instrumento y material necesario para la clase. Atriles y material que se comparta deberá ser desinfectado tras cada clase.

Comienza así un curso complicado pero con ganas, pues fue la música la hizo más llevadera la parte más dura de esta pandemia.